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El pueblo cántabro que se ha convertido en destino de escapadas de famosos

Una aldea junto a Comillas se convierte en escenario de amistad, calma y raíces para dos de los rostros más queridos del cine español

Vistas del paisaje de las vacaciones en Cantabria. / Maribel Verdú
Vistas del paisaje de las vacaciones en Cantabria. / Maribel Verdú

En el norte de Cantabria, donde la costa se mezcla con el verde profundo de los prados, Antonio Resines y Maribel Verdú han protagonizado una escapada que ha resonado más allá de sus círculos personales. El lugar elegido fue Trasvía, una pequeña pedanía del municipio de Comillas que se presenta como la combinación perfecta entre paisaje rural, tranquilidad y cercanía al mar Cantábrico.

Para el actor cántabro, esta aldea de menos de 200 habitantes es mucho más que un destino vacacional. Es su refugio personal, un lugar al que vuelve siempre que su agenda se lo permite. Para Verdú, la visita fue un reencuentro con un amigo de décadas, con quien comparte no solo historia profesional —como en La buena estrella (1997)—, sino una profunda complicidad fuera de cámaras.

Un rincón con sabor a autenticidad

Situada a tan solo dos kilómetros de Comillas, Trasvía mantiene su esencia intacta. Casas de piedra, tejados rojizos y una torre parroquial del siglo XVI definen su pequeño núcleo, abrazado por el Parque Natural de Oyambre y abierto al mar.

Este escenario de calma se convierte en el lugar perfecto para quienes buscan una escapada alejada del turismo masivo. Verdú describió la experiencia como “días inolvidables”, y sus palabras reflejan un sentir común entre quienes descubren Trasvía por primera vez: no hace falta mucho para reconectar con lo esencial.

Gastronomía con estrella y paseos con historia

Durante su estancia, los actores también se dejaron seducir por la riqueza gastronómica de Cantabria. Uno de los momentos más destacados fue su visita al Cenador de Amós, en Villaverde de Pontones, donde el chef Jesús Sánchez, galardonado con tres estrellas Michelin, ofrece una experiencia culinaria de alto nivel.

La ubicación de Trasvía permite además realizar escapadas cortas a lugares de gran interés, como el Palacio de Sobrellano o El Capricho de Gaudí en Comillas, además del casco histórico de Santillana del Mar o las cercanas Cuevas de Altamira.

Un vínculo que trasciende lo profesional

Más allá del entorno y de la gastronomía, esta escapada ha puesto de nuevo sobre la mesa la larga amistad entre Verdú y Resines, un vínculo forjado en los platós pero fortalecido a lo largo del tiempo. Una tradición personal lo simboliza: cada 2 de octubre, el día del cumpleaños de la actriz, Resines le envía un ramo de rosas blancas.

El valor de lo pequeño

Lo que Trasvía ofrece —y lo que ambos intérpretes parecen haber valorado— es el poder de lo sencillo: una comida compartida, una charla sin prisas, un paseo sin horario. Esa experiencia, tan alejada de las luces del espectáculo, se ha convertido en testimonio del atractivo de los pequeños pueblos del norte.

Esta pedanía, tan discreta como fotogénica, suma así un nuevo capítulo a su historia reciente. No por haber sido visitada por rostros conocidos, sino por reafirmarse como un espacio donde el tiempo se ralentiza y la autenticidad cobra protagonismo. Porque en Trasvía, lo extraordinario es precisamente eso: la vida sin artificios.

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