El palacio donde dormía el rey Alfonso XIII y hoy puedes alojarte tú
Cierra los ojos e imagina un lugar donde el otoño pinta los jardines de tonos dorados, donde la niebla se posa sobre los árboles centenarios y el aire huele a mar y a montaña. Ese lugar existe, y está en Cantabria. Se trata del Parador de Limpias, instalado en el Palacio de Eguilior, una joya arquitectónica que fue residencia de verano del rey Alfonso XIII.
Este edificio, declarado histórico y rodeado de un inmenso jardín, es mucho más que un alojamiento: es un viaje al pasado con todas las comodidades del presente. El Parador, gestionado por la red nacional de establecimientos turísticos, combina elegancia clásica y confort moderno, con salones luminosos, rincones de lectura, pistas deportivas y una cocina que rinde homenaje al producto local cántabro.
Dormir en el Palacio de Eguilior es hacerlo bajo el mismo techo donde, hace más de un siglo, veraneaba la realeza y la alta sociedad. Hoy, esa experiencia está al alcance de los viajeros que buscan descanso, historia y autenticidad, en un entorno natural incomparable.
Limpias, historia viva a orillas del Asón
El municipio de Limpias, situado en la costa oriental de Cantabria, es un destino tranquilo que combina mar, historia y tradición. Pasear por su casco urbano es retroceder en el tiempo: casonas indianas, balcones de hierro forjado y edificios singulares recuerdan la época dorada de esta villa.
Uno de sus lugares más emblemáticos es la Iglesia de San Pedro, donde se venera el famoso Cristo de la Agonía, una talla que atrae cada año a miles de peregrinos y curiosos. Muy cerca, el Palacio de Eguilior, actual Parador, invita a recorrer sus jardines centenarios, respirar su atmósfera palaciega y dejarse envolver por la serenidad de un enclave único.
A solo unos pasos, la ría del Asón dibuja un paisaje de marismas, aves y reflejos dorados que cambia con la luz del día. Es un lugar ideal para los amantes de la fotografía, el senderismo suave o simplemente los paseos sin prisa, donde cada atardecer se convierte en un espectáculo natural.
Entre el mar y la montaña: rutas para todos los gustos
Desde Limpias, el viajero tiene a su alcance algunos de los paisajes más bellos de Cantabria. Hacia el interior, el Valle del Asón despliega prados verdes, bosques frondosos y cascadas espectaculares, como la de Cailagua, una de las más impresionantes del norte peninsular.
Para los amantes del arte rupestre, las cuevas de Covalanas y El Mirón permiten sumergirse en los orígenes del arte paleolítico en un entorno natural protegido. Conviene reservar con antelación, pues el acceso es limitado para preservar su delicado equilibrio.
Y para quienes prefieren el mar, las playas cercanas de Laredo, Santoña, Isla y Noja ofrecen kilómetros de arena fina, acantilados y calas solitarias. En Laredo, la inmensa playa de La Salvé es ideal para caminar descalzo o contemplar el atardecer. En Santoña, las anchoas artesanales y la subida al Monte Buciero son dos imprescindibles que combinan sabor y aventura.
Dormir entre historia, naturaleza y calma
Hospedarse en el Parador de Limpias no es solo una noche de descanso, es una experiencia. Las habitaciones, amplias y silenciosas, conservan la esencia del palacio original. Los ventanales panorámicos abren vistas a los jardines, a la ría o a los montes que rodean el valle.
El restaurante del Parador es otra razón para quedarse: su carta celebra la gastronomía cántabra con productos locales como el sorropotún, los pescados frescos del Cantábrico, los quesos de Liébana o la carne de Tudanca. Todo, acompañado por vinos seleccionados y un ambiente que invita a la conversación tranquila.
El acceso es sencillo: el Parador se encuentra a 45 minutos de Santander y una hora de Bilbao, conectado por la A-8. Desde el interior, se llega por la N-629 desde Burgos, una ruta panorámica que atraviesa los valles cántabros hasta desembocar en el mar.

