La vía directa al ascenso se complica
Un Sardinero lleno, una oportunidad de oro y un marcador que sabe a derrota. Así se resume lo vivido el pasado domingo en Santander, en un partido marcado en rojo en el calendario, pero que acabó en gris para el Racing. El empate a uno ante el Real Oviedo, rival directo en la lucha por el ascenso, deja a los verdiblancos en una posición incómoda, mirando hacia arriba con esperanza, pero también con resignación.
Una jornada diseñada para soñar... y que acaba en decepción
La jornada 39 de LaLiga Hypermotion se presentaba como una de las más decisivas de todo el campeonato. Primero contra segundo (Elche-Levante) y tercero contra cuarto (Racing-Oviedo), todo preparado para que el Racing pudiera asaltar de nuevo los puestos de ascenso directo. Y no solo eso: si ganaba y el Levante perdía, los cántabros acabarían la jornada segundos en la tabla.
Pero el fútbol, con esa cruel ironía que le caracteriza, escribió otro guion. El Levante venció en el Martínez Valero, el Elche cayó como líder, y al Racing le tembló el pulso en su casa, en un Sardinero que rugió sin parar durante los 90 minutos.
Un empate que vale menos de lo que parece
En frío, un punto ante un gran rival podría parecer aceptable. Pero en contexto, es un frenazo. Ahora, el Racing es cuarto con 67 puntos, a tres del Levante (71) y a cuatro del Elche (72). Aunque aún quedan nueve puntos en juego, el margen de error ha desaparecido. Solo sirve ganar... y esperar.
José Alberto, el técnico verdiblanco, fue claro: “Olvidémonos de las calculadoras. Solo vale ganar nuestros partidos. Lo demás no importa.” Pero lo cierto es que, con solo tres partidos por delante, todo lo que no sea sumar de tres en tres puede condenar al equipo a jugar el temido play-off.
Un calendario sin respiro y lleno de trampas
Almería fuera, Eldense fuera, Granada en casa. Esos son los tres exámenes finales del Racing. Tres rivales muy distintos, con objetivos también diferentes, pero todos con algo en juego.
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El Almería, próximo rival este domingo (21:00h), llega tras una dolorosa derrota en Cádiz, en un partido en el que además fue expulsado su entrenador y tres futbolistas. Aun así, seguirán siendo un equipo peligrosísimo en casa.
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Después llegará el turno del Eldense, que lucha por no descender. En su estadio, el Pepico Amat, se juega mucho más que tres puntos: la supervivencia.
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Y por último, el Granada en El Sardinero, que puede llegar aún con opciones de meterse en el play-off. O peor: jugándose el mismo objetivo que el Racing.
Tres finales. Tres batallas. Cero excusas.
Un Sardinero que no falla, aunque el gol no llegue
Más de 22.000 personas abarrotaron el estadio. El ambiente fue ensordecedor desde antes del pitido inicial. Hubo recibimiento, cánticos, bufandas al aire y emoción a flor de piel. Pero sobre el césped, faltó claridad, faltó pegada, faltó fútbol. El Racing lo intentó, pero no supo cómo. Y ante un Oviedo rocoso y serio, los minutos pasaron como una losa.
En rueda de prensa, José Alberto fue autocrítico y sincero: “Fue una decepción para todos. Pero ya no se puede mirar atrás. Ahora solo queda pensar en Almería. Estamos heridos, pero esa rabia debe salir ahora en forma de fútbol.”
Los jugadores lo saben. El vestuario lo sabe. La afición lo sabe. Fallar otra vez podría ser fatal. Por eso, esta semana, más que nunca, el cuerpo técnico ha trabajado el aspecto mental. Incluso el psicólogo del club, Agustín Hope, se ha incorporado al día a día del equipo en este tramo clave.
Una tabla comprimida y un ascenso directo que se aleja
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Elche: 72 puntos
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Levante: 71 puntos
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Mirandés: 68 puntos
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Racing: 67 puntos
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Oviedo: 66 puntos
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Granada (1 partido menos): 59 puntos
Así está la situación. Más apretada imposible. Pero también con un mensaje claro: el Racing ya no depende de sí mismo. Necesita sumar nueve puntos, sí, pero también que el Levante o el Elche tropiecen. Y lo peor es que, si el Granada gana su partido aplazado, también entraría en la pelea directa por las dos plazas de ascenso.
Y si no es directo… habrá que preparar el asalto por el play-off
Nadie quiere oírlo. Nadie lo desea. Pero el play-off es una posibilidad real. Una repesca cruel y tensa, con dos eliminatorias, sin red, y con equipos de gran nivel. El Racing debe estar listo para todo. Porque como dijo José Alberto: “Si no es por la vía directa, también hay una segunda vía que vale exactamente lo mismo: llegar a Primera División.”
La esperanza está viva. Pero ya no hay margen para fallar
Quedan tres partidos. Tres oportunidades de oro. Tres momentos para demostrar que este equipo está preparado para volver a la élite.
La afición seguirá ahí, sin dudas, sin condiciones. Pero ahora, más que nunca, el Racing tiene que responder. Con fútbol, con intensidad, con cabeza… y sobre todo, con goles y victorias.
El ascenso directo está lejos, pero no imposible. Aún hay esperanza. Y mientras haya esperanza, hay que pelear. Hasta el final. Hasta el último minuto. Hasta el último balón.