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El Racing se expone a una gran sanción económica tras incidentes del partido ante el Oviedo

La Comisión Antiviolencia considera que el club no actuó con diligencia y que el tifo incitó “al odio o rivalidad entre aficiones”

Tifo realizado por 'Comando Tifo' en el partido del Racing-Oviedo. / RRC
Tifo realizado por 'Comando Tifo' en el partido del Racing-Oviedo. / RRC

El Real Racing Club de Santander ha sido propuesto para sanción con 20.000 euros por parte de la Comisión Permanente contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte. Así lo ha comunicado este miércoles el Consejo Superior de Deportes (CSD), que achaca al club cántabro una doble infracción en el encuentro declarado de alto riesgo del pasado domingo ante el Real Oviedo en El Sardinero: fallos en el control de acceso y permanencia de espectadores y la autorización —implícita por omisión— de un tifo que, según la comisión, incitaba a la rivalidad y el odio entre aficiones.

El motivo concreto de la sanción está centrado en el tifo desplegado en la grada de animación, en el que aparecían tres niños con camisetas de los tres grandes clubes del norte —Racing, Real Oviedo y Sporting de Gijón— y el número de temporadas en Primera División bordado en sus espaldas: 44, 38 y 42, respectivamente. La escena, de corte caricaturesco e irónico, pretendía ser una alusión visual al peso histórico de cada entidad, pero según el informe del Coordinador de Seguridad y del acta arbitral, la pieza no había sido registrada ni presentada con los certificados ignífugos exigidos, y fue interpretada por los organismos oficiales como incitadora de una rivalidad no deseada en un encuentro con especial sensibilidad en términos de seguridad.

El Racing, en el foco por “deficiencias en el control”

Según el documento oficial del CSD, el club cántabro no cumplió con la normativa de control previa, permitiendo la entrada y posterior exhibición de varias pancartas y tifos sin comunicación anticipada. En su argumentación, la comisión afirma que el Racing no atendió las instrucciones del Coordinador de Seguridad del encuentro, lo que agrava la responsabilidad del club anfitrión en un partido que ya había sido calificado como de alto riesgo.

Además del tifo principal, también se hace referencia a otras pancartas mostradas en partidos anteriores —como la del “ladran, luego cabalgamos” durante el Racing-Deportivo— aunque estas no han sido incluidas formalmente en el procedimiento sancionador, probablemente por cumplir con los requisitos técnicos exigidos.

Insultos, lanzamiento de objetos y tensión en la grada

El informe arbitral y del Director de Partido de LaLiga añade otros episodios que contribuyen al contexto del expediente. Durante el encuentro, se produjeron cánticos insultantes por parte de ambas aficiones, identificados y documentados en el acta oficial. La afición del Real Oviedo fue registrada entonando el grito ofensivo “Puta Santander” en al menos dos ocasiones, mientras que desde la grada local de Preferencia Norte se respondió con el cántico “Puta Oviedo”.

El momento más crítico, sin embargo, se produjo tras el gol de Dani Calvo. Según recoge el acta, un aficionado de la zona de animación del Racing lanzó una bandera con mástil al terreno de juego, sin llegar a impactar en ningún jugador. La Policía identificó al autor, que no es abonado del club, y el incidente ha sido incorporado al informe como agravante de cara a la sanción.

Una polémica que ha generado debate

La propuesta de sanción ha generado reacciones encontradas entre aficionados y sectores del fútbol, especialmente por la interpretación del tifo como una incitación al odio. Muchos consideran que la rivalidad deportiva —expresada con ironía o sarcasmo— es parte inherente al fútbol, mientras que otros reclaman una revisión más estricta del uso del espacio público en partidos con antecedentes de incidentes.

Resulta llamativo que se cuestione la propia existencia de “rivalidad entre aficiones” como argumento sancionador, cuando dicha tensión es inherente a la historia del fútbol español. En cualquier caso, la Comisión deja claro que lo que penaliza no es la existencia de un tifo con mensaje, sino la falta de comunicación previa, la no acreditación técnica de seguridad y la desobediencia a las recomendaciones de seguridad del partido.

¿Qué consecuencias puede tener?

Por el momento, la resolución es una propuesta de sanción y el Racing podría presentar alegaciones o solicitar una revisión del expediente antes de que se dicte resolución firme. No obstante, la cuantía económica es importante, y además llega en un momento delicado de la temporada, con el equipo peleando por regresar a Primera División y con los focos mediáticos puestos en todo lo que sucede en El Sardinero.

Además, este episodio podría derivar en mayores exigencias de control y restricciones para futuros tifos o elementos visuales en partidos declarados de riesgo. También se espera que el club convoque a la Asociación de Peñas para reforzar los canales de comunicación y evitar sanciones similares en adelante.

Una temporada de luces... y sombras

Este episodio empaña levemente una temporada que ha sido modélica en cuanto a respuesta social y ambiente en el estadio. El Racing ha colgado el cartel de "No hay billetes" en más de una decena de ocasiones, y la sintonía entre grada y equipo ha sido uno de los grandes motores del buen curso deportivo. Sin embargo, esta sanción plantea una llamada de atención sobre los límites de la animación organizada, el papel del club como responsable subsidiario y los márgenes que deja el reglamento para la expresión visual de la afición.

En los próximos días se conocerá si el Racing decide aceptar la sanción o si opta por recurrirla ante los órganos competentes del Consejo Superior de Deportes. Mientras tanto, el club se juega en el césped mucho más que una multa: el sueño de regresar a Primera.

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