23.01.2022 |
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Un Racing sin corneta

A pesar de aspirar al liderato, de saber que el Dépor había ganado y de estar su rival metido en su área, el conjunto cántabro no arriesgó, como tampoco ha hecho otras veces, el pasado domingo

Fernández Romo, ordenando a sus hombres en el partido del pasado domingo. / Hardy
Fernández Romo, ordenando a sus hombres en el partido del pasado domingo. / Hardy
Un Racing sin corneta

A un equipo que aspira a terminar campeón de liga le vale de poco un empate en casa ante un rival de mitad de tabla. En Primera RFEF, al contrario de lo que sucedía en la extinta Segunda B, terminar primero de grupo concede directamente el ascenso y por eso es el premio gordo al que aspiran los grandes. Entre ellos debería estar el Racing, pero lo cierto es que el Deportivo se le ha escapado a seis puntos a falta de una jornada para que termine la primera vuelta. El pasado domingo recibió al San Sebastián de los Reyes conociendo que por la mañana había ganado el equipo gallego pero, a pesar de que en los instantes finales de la contienda su rival ya sólo defendía y el resultado no se movía, el equipo cántabro terminó con el mismo dibujo con el que empezó. Nadie tocó a rebato, no sonó la corneta para buscar una victoria que le permitiera seguir en la pelea por el liderato. No arriesgó y, a menudo, sin riesgo no hay gloria.

Una vez terminado el encuentro, al técnico madrileño le preguntaron por esa cuestión en sala de prensa. Y su respuesta fue que si hubiera cambiado algo, quizá habrían ganado pero también quizá habrían perdido. Es lo que supone todo riesgo, pero a estas alturas no se le puede pedir al preparador verdiblanco que se suelte la coleta porque estaría traicionando su propia identidad. Durante todo este tiempo, ha dejado bien clara su prioridad a mantenerse firme y fiable atrás con la esperanza de que alguno de sus jugadores de arriba desequilibre y rompa la lógica. El pasado domingo no lo hicieron aunque ese cabezazo de Borja Domínguez en el 85 y ese balón que dio al palo poco más tarde estuvieron a punto de darle la razón.

No fue la primera vez que Guillermo Fernández Romo ha dejado claro que no es amigo de realizar una maniobra final para preparar el último asalto al área rival. A lo largo de su trayectoria como entrenador verdiblanco, ha hecho evidente que su apuesta no pasa por ahí. No es amigo de correr riesgos a no ser que su equipo vaya por detrás en el marcador y con posibilidades de remontar, algo que no sucedió ni en León ni en Valladolid. Sí lo hizo, por ejemplo, en Irún, pero aquel día tenía a Pablo Torre en el banquillo y así es más fácil poner en escena a un jugador capaz de poner patas arriba un partido.

Lo habitual es que sus cambios sean hombre por hombre. También lo hizo así el pasado domingo quizá porque cuando ha dado muchas vueltas al equipo, no le ha salido bien. El primer traspié que sufrió como entrenador del Racing fue en Las Gaunas contra la UD Logroñés y de allí salió con la declarada conclusión de que había querido aportar demasiadas soluciones en el segundo tiempo que, lejos de mejorar al equipo, lo habían empeorado. Otro momento de crisis que ha tenido hasta la fecha fue en la eliminación copera contra el Leioa y aquel día también hizo dar mil vueltas a los jugadores de ataque (Manu Justo jugó en cuatro posiciones diferentes) sin dar con la tecla.

Para no mover su 4-2-3-1, el pasado domingo incluso sacrificó a Soko, uno de sus jugadores más peligrosos de su equipo. Lo sacó del terreno de juego a pesar de necesitar gol (es su máximo artillero), de necesitar atacar y de necesitar remate de cabeza a balón parado, que era la única manera en la que el conjunto cántabro estaba generando peligro y de lo que el africano es un especialista. Ante un Sanse que ya había renunciado a atacar tanto por el empuje local como por el agotamiento físico por el buen partido que había completado hasta ese momento, mantuvo su organigrama defensivo. Atrás tenía a jugadores capaces de abarcar tanto el lateral como el centro de la zaga, como eran Satrústegui y Mantilla, y bien podían haber ocupado los costados de una defensa de tres para mantener a los dos extremos, a dos delanteros (Manu Justo y Harper) y a Yeray, a quien bien podía haber colocado de media punta porque a menudo juega por ahí en el Rayo.

Sin embargo, Fernández Romo interpreta al canterano de Isla como jugador de banda derecha, que es donde juega con más asiduidad. De hecho, el entrenador verdiblanco está buscando en el mercado un futbolista de su mismo perfil. Sabe que tiene tres buenos extremos (Bustos, Camus y Soko) pero quiere a uno con capacidad para jugar a pierna cambiada y, por tanto, de meterse hacia dentro. Ni el asturiano ni el cántabro han mostrado un buen nivel cuando han cambiado de carril y su prioridad para aprovechar la ficha que ha dejado libre Carlos Castro es un perfil así. Yeray se lo da hasta que lo encuentre y por eso contra el Sanse lo probó ahí.

Dos días con doble sesión de trabajo

Los jugadores del Racing disfrutaron en la jornada de ayer de un día de descanso y hoy volverán a los entrenamientos para iniciar una semana sin partido en el horizonte. Según establece el plan de trabajo, el cuerpo técnico parece que la tiene programada para avanzar en la preparación física de sus hombres, ya que tanto hoy miércoles como mañana jueves está previsto que los futbolistas del Racing se ejerciten en doble sesión: una por la mañana y otra por la tarde. Entre quienes acudan a las instalaciones Nando Yosu no estarán ni Unai Medina, confinado desde el pasado domingo, ni Miquel Parera, que dio positivo un día después. En principio, y si todo va bien, la próxima semana de entrenamiento la podrían comenzar con normalidad y podrían estar a disposición de su entrenador para jugar en Las Gaunas contra la SD Logroñés. Quien tampoco es probable que esté hoy en las instalaciones Nando Yosu es Sergio Marcos después de ser víctima desde el pasado domingo de un proceso gripal. Los síntomas que tenía parecían ser propios del Covid pero el tests de antígenos al que le sometieron dio negativo. Con todo, hasta que no esté recuperado y pase una nueva prueba de detección de coronavirus, no se sumará a la rutina. La idea es prolongar los entrenamientos hasta el sábado y que la plantilla disfrute de descanso el domingo para ver la final de la Supercopa, que es la razón por la que, curiosamente, no hay jornada de Primera RFEF este fin de semana.

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