El ascenso es posible: ya lo hicimos, y podemos volver a hacerlo
El Racing de Santander se aferra a su historia y a su afición para soñar con volver a Primera. Porque si una vez subimos, podemos volver a hacerlo.
En El Sardinero se respira algo distinto. Es el olor del miedo y la ilusión, del recuerdo de los que subieron y la esperanza de los que quieren repetirlo. El Racing de Santander encara otra batalla crucial. No es una más. Es la que puede devolvernos al lugar que nunca debimos abandonar.
Ya lo hicimos una vez. Podemos hacerlo otra
Cuando en 2002 nos metimos en Primera, nadie lo creyó hasta que fue real. Cuando volvimos en 2008, muchos pensaban que era un milagro. En 2023, salimos del abismo. Y ahora, en 2025, volvemos a mirar al frente. Porque si algo ha demostrado este club es que la historia nunca se rinde. Y que los sueños, cuando se persiguen con coraje, se cumplen.
Una afición que nunca deja de creer
Lo que mueve al Racing es su gente. Los que viajan a Elda en autobús, los que llenan los bares de Cantabria, los que heredaron la pasión de sus abuelos. Esta temporada, más de 250 racinguistas cruzaron el país para estar con el equipo. ¿Cómo no creer que es posible si ellos no dejaron de hacerlo ni en Segunda B?
Una plantilla imperfecta, pero valiente
No ha sido una temporada perfecta. Hemos sufrido, hemos fallado en partidos clave, pero también nos levantamos. Jugadores como Aldasoro, Vicente, Andrés Martín o Arana han tirado del carro cuando más hacía falta. José Alberto ha sabido reactivar a un grupo que, pese a las dudas, sigue creyendo.
«Hemos creado algo bonito. Ahora toca rematarlo», dijo Aldasoro esta semana.
El factor El Sardinero
El Sardinero será el escenario del juicio final. Y ahí, con su gente, este equipo se transforma. Solo necesita un empate para sellar el pase al playoff. Si se gana, puede incluso soñar con la tercera plaza. Lo importante es llegar. Porque una vez dentro, ya no cuenta la tabla. Cuenta el alma.
Una historia que aún no ha terminado
El Racing está escribiendo otro capítulo. Puede ser épico o puede ser trágico. Depende de nosotros. De cómo entremos al campo, de cómo sintamos el escudo. Porque esta camiseta pesa, y no por nostalgia, sino por la promesa de que volveremos a Primera.
Que nadie se rinda. Que nadie tire la toalla antes de tiempo. Porque el ascenso es posible. Ya lo hicimos. Y podemos volver a hacerlo.