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La pieza clave del Racing para los próximos encuentros

Sus últimas actuaciones, especialmente ante el Mirandés, lo consolidan como un pilar del centro del campo
Karrikaburu, y Maguette al fondo, durante un entrenamiento en El Sardinero. / RRC
Karrikaburu, y Maguette al fondo, durante un entrenamiento en El Sardinero. / RRC

En el momento más decisivo de la temporada, cuando cada punto vale oro y el margen de error es mínimo, el Racing de Santander necesita que sus jugadores den un paso al frente. Y en medio de un tramo de dudas, tropiezos y falta de respuestas en muchos nombres clave, ha emergido Maguette Gueye. Con solo 22 años, el centrocampista senegalés ha irrumpido en el once inicial con fuerza, presencia física y buen criterio con balón.

En Anduva, en la dolorosa derrota frente al Mirandés, fue titular y uno de los más destacados del Racing. En un partido donde la mayoría del equipo naufragó en la segunda mitad, Maguette fue de los pocos que mantuvieron el tipo. Se le vio activo, fuerte en el duelo, y valiente con balón, mostrando esa zancada poderosa que llamó la atención del club cuando decidió ficharlo procedente del Partizan de Tirana.

Llegó este verano procedente del Partizan de Tirana (Albania), tras una operación de traspaso que se cifró en torno a medio millón de euros, y con un contrato que le vincula al club hasta 2029. Su adaptación no ha sido inmediata: la barrera del idioma, el salto de nivel y el proceso de aclimatación a la Segunda División española lo convirtieron en un jugador de cocción lenta. Pero con el tiempo, ha ido ganando peso en los entrenamientos, y ahora también en la competición.

Maguette ha pasado de ser un recurso esporádico a convertirse en una opción real para el once. Ya suma 18 partidos en Liga, y ha sido titular en los últimos tres, incluyendo la difícil salida en Gijón y el reciente duelo en Miranda de Ebro. Su actuación en Anduva confirmó que está preparado para asumir responsabilidades. Se mueve con criterio, rompe líneas, gana duelos y ofrece físico y recorrido en un centro del campo que ha ofrecido dudas en las últimas jornadas.

En Anduva fue sustituido en el minuto 65 por Unai Vencedor, y aunque ya se notaba cierto desgaste, su aportación había sido de lo más consistente hasta ese momento.

En contraste, su compañero de línea Aritz Aldasoro, también titular, fue sustituido en el descanso por Víctor Meseguer, un cambio que marcó un antes y un después en el partido. El ritmo de Meseguer no termina de adaptarse a lo que requiere el Racing. Pecó de lentitud, perdió balones y no logró sostener la medular, que pasó a ser del Mirandés. Su entrada coincidió con el inicio del desorden y la pérdida de control.

Los cambios en general no mejoraron al equipo. Ni Vencedor ni Clément Michelin lograron aportar solidez ni frescura. Karrikaburu, por su parte, fue el único revulsivo con algo de efecto: apretó arriba, generó un par de llegadas, pero sin remate claro ni ocasiones de verdadero peligro.

En ataque, Juan Carlos Arana sigue sin ver puerta. Está negado de cara al gol, muy lejos del delantero que el Racing necesita en este momento. Andrés Martín, el más talentoso y diferencial del equipo, dio la asistencia del único gol, pero estuvo menos presente que en otros partidos, algo que se notó en la producción ofensiva.

El gol, obra de Mario García, fue lo mejor del encuentro. El lateral irrumpió desde su banda con determinación, apareció como un extremo, pisó el área y batió al portero con un remate con el pie, propio de un delantero, no de un defensor. Fue en los últimos diez minutos de la primera parte, el único tramo donde el Racing pareció reconocible.

Sin embargo, todo se desmoronó tras el descanso. El Racing fue incapaz de frenar la reacción del Mirandés. Aunque Jokin Ezkieta hizo varias paradas de mérito, pudo hacer algo más en alguno de los goles encajados. La defensa se vio superada y el equipo transmitió una preocupante sensación de vulnerabilidad.

La derrota fue un golpe duro. No solo por lo que supone perder contra un rival directo, sino porque el Racing ha bajado a la cuarta posición, quedándose dos puntos por debajo del liderato y con el golaveraje perdido ante el Mirandés y el Elche. A estas alturas, cada detalle cuenta, y este tipo de tropiezos pueden costar una temporada entera.

Ahora, el foco se traslada al próximo sábado, donde el Zaragoza visitará El Sardinero. La afición ya prepara un recibimiento masivo y el estadio apunta a lleno técnico. Es otra final, y no vale otro resultado que no sea la victoria, si el Racing quiere seguir soñando con el ascenso directo. Y para ello, nombres como Maguette deben seguir al alza, mientras otros, de los que se espera mucho más, deben empezar a aparecer.

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