El Racing se desinfla: dudas, errores y un golpe duro
Del liderato provisional a la cuarta plaza en 90 minutos | El Racing dejó escapar una oportunidad inmejorable en Anduva y mostró su peor cara en el momento más exigente del curso
El Racing de Santander dejó escapar en Anduva una ocasión crucial para afianzarse entre los dos primeros de LaLiga Hypermotion. Durante algo más de media hora fue virtualmente líder, pero terminó derrotado por un Mirandés más intenso, más físico y más certero en los momentos clave. El 2-1 final es doloroso no solo por lo ajustado del marcador, sino por lo que deja entrever: un equipo que empieza a sembrar dudas justo en el momento decisivo del curso.
El único destello claro de los cántabros se produjo en el tramo final de la primera mitad, donde lograron asentar su juego y empujar al rival hacia su campo. Fruto de ese empuje llegó el gol, y lo firmó Mario García con una acción digna de delantero. No es su posición habitual, ya que es lateral pero irrumpió por la izquierda, se metió en el área con decisión, llegó hasta el punto de penalti y, con una maniobra rápida, remató el pie para batir al portero. Fue lo más parecido a un Racing reconocible, pero duró poco.
La segunda parte fue otra historia. El equipo se desconectó por completo tras el descanso y el Mirandés lo aprovechó sin perdón. En apenas siete minutos le dio la vuelta al marcador con dos tantos donde la defensa del Racing quedó retratada. Jokin Ezkieta, que hizo algunas paradas de mérito, también pudo hacer más en los goles. No fue su peor noche, pero tampoco fue decisivo cuando más falta hacía.
En el centro del campo, Maguette Gueye fue de lo poco positivo. Fue titular junto a Aritz Aldasoro y dejó claro que físicamente está en un buen momento, siendo uno de los que parece llegar mejor al tramo final de la temporada. El problema llegó con el cambio de Aldasoro: su sustituto, Víctor Meseguer, no encajó. Su ritmo, más pausado, no se adapta al juego del Racing, y el equipo lo notó. Perdió control, presencia y verticalidad.
Los cambios tampoco ayudaron. Unai Vencedor y Clément Michelin, que entraron desde el banquillo, no aportaron absolutamente nada. En ataque, Karrikaburu sustituyó a Arana, quien sigue sin ver puerta. El navarro, al menos, le dio algo de chispa al frente de ataque y provocó un par de llegadas sin verdadero peligro, pero insuficientes para rescatar algo.
Íñigo Vicente, por su parte, sigue encadenando malas actuaciones. Está firmando una segunda vuelta muy floja, con imprecisiones, poca claridad de ideas y una falta de liderazgo preocupante. Andrés Martín, que había sido de lo mejor del equipo durante toda la temporada, colaboró con la asistencia del gol, pero no tuvo continuidad ni peso en el desarrollo del juego.
En resumen, fue una actuación muy pobre de un Racing al que no le salió nada bien. Colectivamente, plano; individualmente, irreconocible. Y lo peor es que empieza a haber señales de fatiga y desconexión en varios futbolistas clave. Cuando más se exige, el equipo transmite menos.
Con esta derrota, el Racing cae a la cuarta posición, superado por el propio Mirandés y también por el Levante. Perdió una oportunidad clarísima para poner tierra de por medio con un rival directo por el ascenso, y ahora la lucha se comprime: todo está en juego y los márgenes se reducen al mínimo.
El próximo sábado, en El Sardinero, el equipo recibe al Real Zaragoza, en un partido que ya es una final anticipada. Hay que ganar sí o sí si se quiere seguir aspirando a las dos primeras plazas. Porque a estas alturas, otro fallo más puede costarte la temporada.
Quedan diez jornadas, 30 puntos, y un camino lleno de trampas. El Racing debe reaccionar con urgencia, recuperar su juego y su confianza, y hacer que sus mejores jugadores vuelvan a aparecer. El ascenso está todavía ahí, pero no se puede regalar nada más.

