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El Racing de Santander resiste y salva un punto en Málaga gracias a un Ezkieta colosal

Los de José Alberto mantienen su invicto ante un Málaga que impuso su dominio
Vicente y Karrikaburu bajo el asedio rival. / L.H.
Vicente y Karrikaburu bajo el asedio rival. / L.H.

La Rosaleda vibró en una noche de emociones intensas, donde el Racing de Santander, líder de LaLiga Hypermotion, tuvo que sudar tinta para llevarse un punto ante un Málaga que rozó el gol en varias ocasiones. Un 0-0 que sabe a victoria para los cántabros, gracias al portero Jokin Ezkieta, figura indiscutible del encuentro.

Desde el pitido inicial, el Málaga salió con todo. Pellicer preparó a los suyos con una presión alta y una verticalidad impresionante, liderados por un Rahmani que fue el motor ofensivo de los boquerones. Por su parte, el Racing intentó sostenerse en su solidez defensiva, pero apenas lograba conectar con su magia ofensiva, encabezada por Íñigo Vicente y Andrés Martín.

Un primer tiempo con el Málaga como protagonista

El Málaga dejó claro desde el minuto 1 que no pensaba regalarle nada al Racing. En el minuto 3, Rahmani caracoleaba por la banda izquierda y ponía un centro medido para Manu Molina, cuyo cabezazo salió desviado. Este sería solo un aviso de lo que estaba por venir.

Rahmani tuvo la ocasión más clara del partido en el minuto 24. Se plantó solo ante Ezkieta tras un pase filtrado, dribló al portero y, con la portería vacía, inexplicablemente mandó el balón fuera. La Rosaleda pasó de gritar el gol a llevarse las manos a la cabeza.

Pero si Rahmani perdonó, Baturina no quiso quedarse atrás. El delantero tuvo dos ocasiones clarísimas en el minuto 40: primero, un mano a mano en el que Ezkieta sacó una mano prodigiosa; y acto seguido, un cabezazo a bocajarro que el guardameta desvió de manera heroica. El portero del Racing estaba sosteniendo a su equipo con una actuación de lujo.

Mientras tanto, el Racing no conseguía asentarse en el partido. Íñigo Vicente intentó liderar el ataque desde la banda izquierda, y Andrés Martín probó con un disparo cruzado en el 37, pero Herrero, el portero del Málaga, resolvió sin problemas.

La segunda parte: ajustes y más resistencia

El técnico José Alberto introdujo dos cambios al descanso para dar oxígeno a su equipo: Maguette Gueye y Clément Michelin entraron en lugar de Sangalli y Pablo Rodríguez. Estos movimientos buscaron fortalecer el mediocampo y dar más profundidad por las bandas, pero el Málaga seguía dominando las acciones.

Lobete y Dioni tomaron el protagonismo en el ataque malagueño, pero la zaga del Racing, liderada por un gran Javi Castro, logró contener las acometidas. Ezkieta, nuevamente, fue decisivo en el minuto 89, cuando evitó un gol cantado de Dioni en otro mano a mano.

Por parte del Racing, Lago Junior tuvo la oportunidad más clara de los cántabros en el minuto 84. El extremo se giró en la frontal del área y sacó un disparo al palo largo que Herrero despejó con una estirada impresionante. Fue la única ocasión que realmente inquietó al guardameta del Málaga.

Un Racing que sabe sufrir

El empate a cero refleja un partido donde el Málaga fue superior en ritmo e intensidad, pero el Racing demostró por qué es líder. Ezkieta, en una noche mágica, sostuvo a su equipo con paradas cruciales que mantuvieron el marcador en tablas.

El conjunto cántabro sigue mostrando que no solo gana jugando bien, sino que también sabe competir en campos complicados y ante rivales que lo dejan todo. José Alberto ha inculcado en su equipo un espíritu competitivo que le permite salir airoso incluso en noches como esta, donde el juego no fluye y el rival te acosa constantemente.

Con este punto, el Racing sigue invicto como visitante y suma un empate que le permite mantener su liderato en LaLiga Hypermotion. Queda claro que, aunque el sueño del ascenso está cada vez más cerca, este equipo no se confía y pelea cada partido como si fuera el último. La Rosaleda fue testigo de la fortaleza mental y física de un Racing que no se rinde nunca.

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