Íñigo Vicente marca el ritmo de un Racing ambicioso
El Racing de Santander firmó uno de sus partidos más completos de la temporada al imponerse con autoridad al Castellón (0-3) en la jornada 28 de LaLiga Hypermotion. Un primer tiempo arrollador dejó el encuentro sentenciado antes del descanso. En la segunda mitad tocó ponerse el mono de trabajo, defender con orden y competir cada balón hasta el pitido final.
Primera parte de categoría
El Racing salió con ambición, ritmo y una claridad ofensiva que desbordó al conjunto local. La presión alta, la verticalidad por bandas y la inspiración en los metros finales marcaron la diferencia.
Giorgi Guliashvili fue el gran protagonista. El delantero firmó dos goles y repartió una asistencia en un primer tiempo demoledor. Se movió con inteligencia, atacó el espacio con determinación y mostró una eficacia letal en el área. El georgiano despejó cualquier duda sobre su capacidad goleadora con una actuación de referencia.
El segundo tanto llevó la firma de Álvaro Mantilla, que irrumpió desde atrás como un ciclón para marcar y, en la misma acción, caer lesionado. Hasta ese momento estaba completando un encuentro sobresaliente: firme en defensa, dominante en el duelo y con llegada al área. Su actuación fue la de un futbolista de jerarquía.
En la sala de máquinas, Íñigo Vicente volvió a demostrar por qué es el faro ofensivo del equipo. Cuatro pases clave, movilidad constante entre líneas y compromiso defensivo. Fue el director de orquesta en el vendaval racinguista.
Seguridad atrás y compromiso colectivo
Con el 0-3 en el marcador, el guion cambió tras el descanso. El Castellón dio un paso al frente y el Racing tuvo que resistir.
En defensa, Manu Hernando sostuvo al equipo con una actuación muy sólida, multiplicándose en despejes y ganando duelos. A su lado, Facu González cumplió con oficio, manteniendo la concentración incluso en momentos de exigencia física.
En los laterales, Jorge Salinas ofreció equilibrio y concentración, mientras que Javi Castro, que entró en frío por la lesión de Mantilla, necesitó unos minutos de adaptación antes de asentarse.
Bajo palos, Jokin Ezkieta dejó dos intervenciones de mérito, aunque sin transmitir una sensación plena de autoridad en el juego aéreo.
Centro del campo de pelea
El partido exigía músculo y trabajo en la medular. Gustavo Puerta respondió con intensidad y capacidad de recuperación, aunque un error puntual en una acción rival empañó levemente su actuación. Damián Rodríguez aportó equilibrio en un encuentro de ida y vuelta, participando más en labores defensivas que en la construcción.
Por delante, Suleiman Camara fue una amenaza constante al espacio, castigando con sus carreras a la zaga local. Peio Canales, más discreto en ataque, destacó por su implicación defensiva y por iniciar la contra que desembocó en el primer gol.
Aportación desde el banquillo
En el tramo final, el Racing gestionó el resultado con inteligencia. Marco Sangalli aportó experiencia y lectura táctica para enfriar el partido. Santi Franco fue clave al forzar la expulsión de Mellot, acción que terminó de cerrar el choque. Maguette Gueye, en cambio, no logró aportar la intensidad esperada en su entrada al terreno de juego. Jaime Mata dispuso de minutos testimoniales para sumar veteranía en la recta final.
Un Racing ambicioso
El triunfo en Castalia deja una imagen clara: cuando el Racing acelera y encuentra espacios, es un equipo difícil de contener. Supo ser brillante en ataque y solidario en defensa, combinando talento y sacrificio.
El Castellón 0 – Racing 3 refuerza las aspiraciones del conjunto cántabro en LaLiga Hypermotion y confirma el gran momento de futbolistas diferenciales como Guliashvili e Íñigo Vicente, líderes de un equipo que sigue creyendo.