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Eldense - Racing: El día para volver a creer

El Racing llega a Elda perseguido por el eco de Villarreal y con la misión urgente de cerrar su billete al play-off
La afición del Racing sigue a su equipo hasta el final sin importar los kilómetros. / RRC
La afición del Racing sigue a su equipo hasta el final sin importar los kilómetros. / RRC

No es sólo un partido. Es, posiblemente, el partido de la temporada. Porque, aunque matemáticamente no lo sea, lo es desde el sentimiento, desde el miedo, desde el recuerdo de Villarreal. Porque, aunque el Racing llega con la posibilidad de cerrar hoy mismo el billete al play-off, lo que se respira es angustia, ansiedad y una necesidad imperiosa de demostrar. De responder. De no repetir errores pasados.

Este Racing de José Alberto, que tantas veces se alzó como ejemplo de valentía, verticalidad y juego reconocible, llega al Nuevo Pepico Amat tocado. Muy tocado. La derrota en Almería no fue solo una derrota: fue una señal de alarma. Un golpe en el orgullo. Una grieta en la confianza. Pero queda tiempo. Y queda fútbol.

El recuerdo de Villarreal y la sombra del pasado

Hace justo un año, en la jornada 42, el Racing se quedó fuera del play-off cayendo contra un Villarreal B ya descendido. El mazazo fue brutal. De esos que no se olvidan. Hoy, tras otra temporada de altibajos pero con fases ilusionantes, el guion amenaza con repetirse. Otra vez a domicilio, otra vez con todo en juego. La diferencia es que ahora hay margen, leve, pero margen. Y una victoria basta para silenciar los fantasmas.

Un rival en la cornisa

El CD Eldense, dirigido por el exracinguista José Luis Oltra, llega con el cuchillo entre los dientes. Está al borde del abismo. La permanencia es aún posible, pero necesita sumar y esperar. Con un plantel mermado por bajas clave –sin su máximo goleador, su asistente más prolífico ni su pareja de centrales titular–, el equipo alicantino se refugiará en la intensidad, el balón parado y un estadio pequeño que aprieta, que hierve cuando se juega la vida. Clima seco, 26 grados, césped corto y presión ambiental: el Racing tendrá que adaptarse o padecer.

Clément Michelin vuelve; dudas en defensa

En cuanto a nombres, José Alberto recupera a Clément Michelin, sancionado en Almería, y todo apunta a que ocupará el lateral derecho. ¿Y el centro de la zaga? Nadie lo sabe. Mantilla y Javi Castro son la pareja más habitual, pero tras lo de la pasada jornada todo está sobre la mesa. Manu Hernando y Javi Montero opositan a entrar. La elección será también un mensaje del técnico.

En el doble pivote, Vencedor y Aldasoro parecen intocables. Más arriba, Andrés Martín podría ser reubicado en la mediapunta, con Marco Sangalli regresando al costado derecho e Íñigo Vicente en su hábitat natural, la izquierda. En punta, el debate sigue abierto: Arana, criticado por su irregularidad y por sus propias palabras tras el duelo en Almería, o Karrikaburu, que tampoco ha mostrado su mejor versión.

El alma del equipo: la afición

Más de 350 racinguistas poblarán esta tarde las gradas del Nuevo Pepico Amat. Algunos llegaron ayer, otros esta misma mañana. Todos con una idea clara: estar. Estar cuando más importa. Estar cuando duele. Estar para que el equipo no sienta el vértigo en soledad. En el bar “Petit Comité”, decenas de peñistas se reunieron para afinar las gargantas y combatir el calor. Es domingo, pero para ellos, y para este Racing, es día grande.

Porque esto no es sólo fútbol. Es pertenencia. Es recuerdo de los que estuvieron, de los que están y de los que vendrán. Es la historia que se quiere escribir. Es el Racing intentando no caerse dos veces en la misma piedra. Porque lo de Villarreal pesa. Y nadie quiere otro capítulo de esa novela.

Lo que hay en juego

Una victoria hoy en Elda asegura el play-off. Una derrota, sin embargo, abriría un peligroso escenario. El Granada juega ante un Castellón ya salvado, y si gana, podría llegar a El Sardinero con opciones reales de arrebatarle el billete al Racing. Cualquier carambola, como ya se ha comprobado, es posible en esta Segunda División tan traicionera.

Sí, hay todavía opciones de ascenso directo, pero ya son residuales. El Racing depende de que Levante, Elche y Mirandés tropiecen, y de ganar todo lo que le queda. No es imposible, pero sí improbable. Por eso, hoy toca mirar al presente inmediato. Ganar y respirar.

Palabra de capitán

En la previa, Íñigo Sainz-Maza, capitán e identidad pura de este club, regresó al trabajo grupal tras meses fuera por lesión. Emocionado, dijo lo que todos piensan pero no siempre se atreven a pronunciar: “Tenemos rabia dentro y tenemos que demostrarlo ya. Esto no es cuestión de suerte, es de carácter”.

Ese carácter que desapareció en Cartagena, que se deshizo en Almería y que asomó tímidamente ante el Oviedo. El mismo carácter que ha de volver si se quiere escribir un final digno a una temporada que fue, por tramos, magnífica.

¿Volver a volar?

En sus mejores días, este Racing ha sido una delicia. Rápido, preciso, con personalidad. Ganó a Elche, Levante, Oviedo… Voló, literalmente. Hoy necesita recordar quién es. Volver a ser ese equipo que emocionaba con su valentía, que recuperaba en campo rival y que hacía de El Sardinero un escenario imponente.

Hoy, en Elda, se juega más que tres puntos. Se juega la credibilidad, el orgullo y, por qué no, el futuro inmediato. Porque después del tropiezo de hace un año, un nuevo desliz sería más que una decepción: sería una herida profunda.

Y si este Racing quiere que su historia tenga otro desenlace, no basta con estar. Hay que ganar. Hay que volar de nuevo.

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