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La delantera del Racing, en cuadro

El equipo cántabro, líder de LaLiga Hypermotion, afronta una crisis ofensiva tras confirmarse la rotura del cruzado de Manex |  Las alternativas escasean

Damián durante el último entrenamiento. / RRC
Damián durante el último entrenamiento. / RRC

El Racing se enfrenta a uno de los contratiempos más serios de la temporada y, seguramente, en el peor momento posible. Manex Lozano dice adiós a la temporada tras romperse el ligamento cruzado anterior de la rodilla derecha, una lesión de máxima gravedad que deja al conjunto verdiblanco muy mermado en la delantera y obliga a replantear soluciones de urgencia en el tramo decisivo del curso.

Un problema de ‘9’. O de ‘10’, si se mide en términos de impacto y dificultad. Porque la baja de Manex no llega sola, sino que se suma a una situación ya delicada en ataque. Lo explicó con total claridad José Alberto López, sin dramatismos, pero con realismo: “Cuando se abrió el mercado, hace un mes, teníamos tres delanteros del más alto nivel y ahora mismo no tenemos ninguno. Sin poner excusas, disculpas o quejas, sacaré el máximo de lo que tenemos. Tenemos una gran plantilla e intentaremos hacer historia”.

La lesión del joven delantero navarro se produjo de la forma más cruel: él solo, en una acción del entrenamiento, tras un mal apoyo en el que notó cómo se le iba la rodilla. El diagnóstico fue inmediato y demoledor: rotura del cruzado y paso obligado por quirófano. “Ha sido él solo, en una jugada en el entrenamiento se le fue la rodilla. Tiene mala pinta”, se lamentaba José Alberto, consciente de que el Racing perdía a un futbolista que empezaba a aportar soluciones reales en el frente ofensivo.

Con el mercado de invierno ya cerrado, el club aún podría acudir a la vía del jugador libre, pero el escenario es poco alentador. Apenas hay delanteros disponibles que garanticen un rendimiento inmediato y acorde a las exigencias de un equipo que pelea en lo más alto de la clasificación. Por tanto, todo apunta a que el Racing tendrá que mirar hacia dentro y exprimir al máximo los recursos actuales.

La situación de la enfermería no ayuda. Villalibre no estará disponible hasta el mes de marzo y, por su constitución física, necesitará tiempo para recuperar ritmo competitivo. Su regreso no será inmediato ni automático. Arana, por su parte, ya ha vuelto a entrenar, pero su participación será muy medida. La lesión en el dedo del pie que le obligó a pasar por quirófano y le impidió hacer la pretemporada ha condicionado su estado físico. “Lleva cinco o seis entrenamientos en lo que va de año. Estos días ha hecho dos entrenamientos parciales. Tiene muy poco ritmo y tenemos que integrarle de manera muy gradual para no correr riesgos”, explicó el técnico. Nadie duda de su calidad ni de su importancia, pero deberá ganarse el sitio como cualquier otro.

Con este panorama, Giorgi Guliashvili aparece como la solución más inmediata para ocupar el puesto de delantero centro, tal y como ya ocurrió en Granada incluso con Manex sano. José Alberto ha salido en defensa del georgiano ante las dudas externas: “Me parece atrevido decir que no es su posición. A mí me cuesta trabajo conocerle y seré el que más partidos le he visto de los que estamos aquí. No es un punta de referencia, es más un segundo delantero, pero puede jugar en ambas bandas, de 10 o en punta”. El entrenador destacó además su movilidad, velocidad y capacidad para definir con ambas piernas, subrayando que el otro día realizó “grandes movilidades”, aunque el equipo no supo encontrarle.

El cuerpo técnico también ha probado alternativas menos convencionales. Andrés y Suli han sido utilizados puntualmente como ‘9’. El andaluz, que ya jugó en esa posición hace años, no terminó de sentirse cómodo ni de ofrecer el rendimiento esperado, lo que refuerza la idea de que no hay soluciones simples ni naturales.

Mirar al filial tampoco ofrece respuestas inmediatas. Santi Franco, el delantero del Rayo Cantabria, suma dos goles, pero su perfil es más el de un segundo punta que el de un delantero centro puro. Rodri Ramos, con solo 19 años, aún no se ha estrenado como goleador en Segunda RFEF, y Mascaró, de 21, acaba de llegar procedente del Porreres, penúltimo de su grupo, por lo que su adaptación será progresiva.

Así, el Racing afronta un escenario complejo: líder, ambicioso, pero golpeado donde más duele. Sin su ‘9’ y con recursos limitados, el equipo deberá reinventarse, ajustar piezas y demostrar que su fortaleza va más allá de los nombres propios. Un problema serio, sí, pero también una prueba de madurez para un proyecto que quiere seguir haciendo historia.

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