«Yolanda se ha equivocado»: el PSOE carga contra su socia en plena crisis
La tensión en el seno del Gobierno de coalición se agrava. A la creciente crisis que vive el PSOE por las denuncias de acoso sexual en sus filas y los casos de corrupción que salpican a antiguos altos cargos, se suma ahora el choque interno con Sumar. Yolanda Díaz ha exigido una «remodelación profunda» del Gobierno, lo que ha desatado el malestar en el sector socialista, que acusa a su socia de actuar con precipitación y oportunismo.
Desde el núcleo del PSOE lo tienen claro: Díaz se ha desmarcado en el momento menos oportuno. «Yolanda se ha equivocado», señalan fuentes socialistas de alto nivel, que lamentan que haya elegido este instante crítico para abrir un nuevo frente. A juicio del entorno de Pedro Sánchez, la vicepresidenta ha puesto el foco interno justo cuando el Gobierno ya está cercado por las sospechas que rodean a varios de sus miembros y aliados.
Malestar en Ferraz: sin fisuras y sin remodelación
El presidente del Gobierno descarta cualquier gran reestructuración ministerial, al considerar que supondría reconocer implícitamente que hay responsabilidad política directa en los escándalos conocidos. Sánchez sostiene que ninguno de los casos actuales afecta a ministros de su Ejecutivo y no piensa ceder a la presión de su socio minoritario.
Además, desde Moncloa ven que Díaz ha forzado un pulso innecesario. Consideran que el camino razonable era el que propuso Antonio Maíllo (IU), quien reclamó una reunión formal de la comisión de seguimiento del pacto de coalición. «Sumar y Yolanda están muy débiles. Este Gobierno no es machista ni corrupto», resume una ministra del ala socialista.
Óscar Puente, uno de los miembros más fieles a Sánchez, lo dijo sin rodeos en televisión: «No sé si incluye a ministros de Sumar», respondió cuando le preguntaron por los cambios que reclama Díaz.
División en la izquierda: reproches, preocupación y desgaste
Desde Sumar justifican el órdago alegando que el «inmovilismo» de Sánchez es inasumible en plena caída de apoyos y presión judicial. Aunque el reclamo de relevar ministros pierde fuerza, la coalición insiste en impulsar medidas de vivienda y agenda social, áreas que acusan de estar paralizadas por falta de voluntad del PSOE. También buscan tener más peso interno: «Queremos que se nos escuche dentro del Gobierno», apuntan desde el entorno de Díaz.
El análisis que hacen en la parte socialista del Ejecutivo es contundente: «Están en caída libre», sentencia uno de los ministros. Según su visión, Sumar está intentando recuperar foco político apropiándose de banderas sociales, pero sin lograr conectar con una base electoral sólida.
En su última comparecencia, Pedro Sánchez ya dejó entrever su hartazgo: «No tiene sentido que alguien censure al Gobierno desde dentro del propio Gobierno». La desconfianza se ha instalado y el PSOE interpreta que el movimiento de Díaz busca apuntalar su liderazgo frente a las tensiones internas en Sumar y las críticas de Podemos.
Una reunión clave y un diagnóstico muy severo
A pesar de las tensiones, esta semana habrá finalmente una reunión bilateral PSOE–Sumar, que se presenta como un intento de desatascar la legislatura. Por parte socialista acudirá la secretaria de Organización, Rebeca Torró, mientras Sumar no ha confirmado quién les representará. En todo caso, será un encuentro decisivo para negociar cambios de rumbo y compromisos políticos concretos.
El diagnóstico que hacen desde el espacio de Yolanda Díaz es demoledor: «Sánchez ha caído en la desorientación y la parálisis», y si no hay reacción, la legislatura está en serio riesgo. Desde Ferraz, en cambio, creen que Díaz ha fallado en el cálculo y que ha intentado imponer una crisis artificial en un momento de extrema debilidad institucional.
La coalición de Gobierno, pese a las declaraciones conciliadoras, muestra cada vez más señales de fractura. Con el bloque de investidura debilitado, los casos judiciales creciendo, y el desgaste personal de Sánchez en aumento, la estabilidad de la legislatura cuelga de un hilo.