Sánchez usa la crisis de Maduro y la tensión con Trump para escapar de la corrupción
Pedro Sánchez se ha convertido en el primer presidente del Gobierno que no asiste a los actos de la Pascua Militar debido a un compromiso internacional. Mientras en el Salón del Trono del Palacio Real se celebraba la ceremonia castrense, el jefe del Ejecutivo se encontraba en París, participando en una cumbre de la Unín Europea para abordar la situación generada por las acciones unilaterales de Donald Trump en Venezuela y sus declaraciones sobre Groenlandia.
La crisis venezolana como palanca política
La captura de Nicolás Maduro por fuerzas especiales estadounidenses y el ascenso de Delcy Rodríguez a la presidencia interina han reactivado el discurso exterior de Moncloa. El Ejecutivo de Sánchez vuelve a definirse como contrapeso europeo frente al unilateralismo trumpista, presentándose como garante del "orden internacional basado en reglas" y defensor de la soberanía de los Estados.
Trump, Delcy y la hipótesis Zapatero
La conexión de figuras del PSOE con el chavismo ha vuelto al centro del debate. Zapatero, que mantiene una relación directa con Delcy Rodríguez, es visto como un actor clave en la transición teledirigida por Washington. Para La Moncloa, esa proximidad se transforma en una vía diplomática para contener los efectos internos de una crisis internacional que amenaza con desbordar la política nacional.
La agenda exterior como refugio
Fuentes cercanas al entorno presidencial señalan que Sánchez ha hecho de la política exterior su tabla de salvación. Tras las derrotas electorales, los escándalos de corrupción (caso Koldo) y las investigaciones que afectan a su entorno familiar y orgánico, el presidente busca trascendencia internacional como respuesta a su debilidad interna. "Venezuela, Ucrania o Groenlandia pueden ser los escenarios donde recuperar iniciativa", apuntan.
Feijóo y la oposición internacional
En clave interna, el Gobierno también intenta aprovechar el nuevo contexto internacional para cuestionar la capacidad de Alberto Núñez Feijóo en materia de política exterior. La idea es subrayar que el líder del PP carece de un proyecto internacional sólido en un escenario global marcado por el auge del autoritarismo.
Un escenario incierto hasta 2026
El presidente cree que llenar la agenda nacional con temas de impacto global como la guerra en Ucrania, la amenaza de EE.UU. sobre Groenlandia o la situación en Venezuela le permite frenar el desgaste doméstico. Pero ni el activismo internacional ni el discurso contra Trump parecen suficientes para garantizar la estabilidad de una legislatura marcada por la fragilidad parlamentaria y la caída de apoyo popular.
En definitiva, la acción exterior de Pedro Sánchez busca ser escudo y relato, pero en un contexto tan volátil, incluso el foco internacional podría volverse en su contra si no logra resultados tangibles.