Promesas vacías: el escándalo educativo que hunde a Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha prometido una nueva ley educativa para limitar la carga lectiva de los profesores a 23 horas en Primaria y 18 en Secundaria a partir del próximo curso. El anuncio llega después de meses de silencio del Ejecutivo y solo cuando los sindicatos (UGT, CCOO, Csif y Anpe) amenazaban con una huelga en todos los colegios.
El gesto, sin embargo, se queda corto. Sánchez evita comprometerse con la bajada de ratios, la principal reivindicación de los docentes para mejorar la calidad de la enseñanza. Se limita a asegurar que “seguirá impulsando” esa reducción, sin plazos ni medidas concretas.
Una medida electoralista
Hasta ahora el Gobierno solo había lanzado recomendaciones sobre el máximo de horas, delegando en las comunidades autónomas la regulación. Ahora Sánchez pretende imponerlo por ley, alineándose con lo ya recomendado por el Consejo Escolar del Estado. El cambio llega en plena tensión con el profesorado, lo que ha sido interpretado como un movimiento táctico para desactivar el conflicto laboral.
Más burocracia, menos soluciones
El presidente ha prometido también “reducir la carga burocrática” de los docentes, pero fue la propia Lomloe, aprobada por su Gobierno en 2020, la que multiplicó las evaluaciones y trámites que hoy saturan a los centros. Los sindicatos denuncian que el Ejecutivo crea problemas y luego ofrece parches que no solucionan el fondo de la cuestión.
Promesas en el aire
Junto al anuncio de la ley, Sánchez ha presentado un plan de 175 millones en ayudas para familias bajo el umbral de la pobreza, destinadas a cubrir la escolarización en Infantil de 0 a 3 años. Sin embargo, no se trata de nuevas plazas, sino de subvenciones puntuales que no atacan la falta de oferta pública en esta etapa.
Con esta maniobra, el presidente intenta presentarse como garante de la educación pública, aunque los sindicatos recuerdan que se ha pasado toda la legislatura dando largas y que solo la amenaza de huelga le ha empujado a reaccionar.