Chivite intenta blindarse desde China ante la sombra de la trama Servinabar
María Chivite, presidenta del Gobierno de Navarra, ha querido marcar distancia respecto al llamado «Caso Cerdán» y ha afirmado este miércoles que el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil «no señala en absoluto» a su Ejecutivo. La líder del PSN‑PSOE ha hecho estas declaraciones desde China, donde se encuentra en viaje oficial, en respuesta a la investigación que implica al ex secretario de Organización del PSOE, Santos Cerdán, en una presunta red de corrupción vinculada a contratos públicos y dádivas encubiertas a través de la empresa Servinabar 2000, según pubica OkDiario.
Chivite ha subrayado que «no existe imputación alguna» contra ningún miembro de su gabinete, ni tampoco evidencia de irregularidades en la adjudicación del túnel de Belate, uno de los focos de la investigación. Además, ha recalcado que «no se ha revelado nada nuevo» respecto a la mesa de contratación ya conocida.
Auditorías internas y promesa de colaboración
La presidenta foral ha recordado que su Ejecutivo ya puso en marcha auditorías internas y externas para asegurar la transparencia del proceso de adjudicación de la obra. Asimismo, ha ofrecido la «colaboración total» del Gobierno navarro si el juez del Tribunal Supremo decide ampliar las investigaciones a la administración autonómica.
En su doble condición de jefa del Ejecutivo navarro y secretaria general del PSN‑PSOE, Chivite ha afirmado su «desconocimiento» sobre las actuaciones concretas atribuidas a Santos Cerdán, pero ha querido lanzar un mensaje político contundente:
«A la política se viene a servir, no a servirse», en alusión a los indicios de que Cerdán habría utilizado fondos de Servinabar para pagar vacaciones de lujo en Ibiza y Tenerife, así como alquileres y muebles de viviendas particulares en Madrid, según detalla la Guardia Civil.
Compromiso con la comisión de investigación
Por último, Chivite ha reiterado que su Ejecutivo está colaborando activamente con la comisión de investigación abierta en el Parlamento de Navarra y ha garantizado que «ningún consejero ni consejera, ni por supuesto la presidenta», ha incurrido en prácticas corruptas. Ha recalcado que el Gobierno foral mantiene intacta su legitimidad y continúa operando con plena normalidad.
La contundencia de sus palabras marca un intento de aislar políticamente el escándalo, en un momento en que las revelaciones de la UCO y las ramificaciones políticas de Servinabar siguen salpicando al PSOE a nivel nacional.