PARLAMENTO

El PSOE-PRC atrincherados en la ideología más extrema: rechazan conmemorar la Transición

El debate en Cantabria refleja un problema más amplio en la política española: la dificultad para alcanzar consensos sobre cómo recordar la historia. Mientras el PP intentaba poner el foco en los logros de la Transición y el consenso constitucional, el PSOE insistía en un relato basado en la confrontación y la memoria selectiva.
Pedro Hernando y Javier López consultan sus teléfonos durante una sesión en el Parlamento.
Pedro Hernando y Javier López consultan sus teléfonos durante una sesión en el Parlamento.

Si algo nos ha enseñado la política española en los últimos años, es que hay quienes prefieren seguir atados a la máquina del tiempo ideológico antes que gobernar para el presente. Esta semana, en el Parlamento de Cantabria, el PSOE y el PRC nos han dado un nuevo ejemplo de esta obsesión: han rechazado conmemorar la Transición Española. Sí, han leído bien. No estamos hablando de glorificar a una figura en particular, ni de desenterrar viejas rencillas. Estamos hablando de recordar el momento en el que España, tras décadas de dictadura, se convirtió en una democracia moderna. Pero parece que para algunos eso es un problema.

Mientras el PP proponía una iniciativa para recordar los acuerdos que dieron lugar a la Constitución de 1978 y al gran pacto de reconciliación nacional, el PSOE presentó una propuesta alternativa para, sorpresa, volver a hablar de Franco. Porque si algo define al socialismo moderno en España, es su habilidad para convertir cualquier debate en una ceremonia de autoflagelación histórica.

El PP: mirando al futuro

La propuesta del PP no era revolucionaria ni controvertida, a menos que se considere escandaloso recordar que España consiguió su democracia a través de pactos y consenso, y no con sectarismo y enfrentamiento. Iñigo Fernández, portavoz del PP, lo dejó claro: “Cada vez que el PSOE se ve acorralado por la corrupción que le rodea, saca la Guerra Civil y el enfrentamiento entre españoles en lugar de promover la convivencia y la concordia”.

Y, a juzgar por la reacción del PSOE, parece que no andaba desencaminado. Los socialistas, con su conocida alergia a todo lo que no sea una batalla cultural, decidieron oponerse. ¿El resultado? Se impidió que el Parlamento aprobara una iniciativa para conmemorar la Transición. Es decir, la izquierda decidió que recordar el pacto que permitió a España dejar atrás el franquismo era, de algún modo, algo peligroso.

El PSOE: atrapado en su propia trinchera

Mario Iglesias, del PSOE, hizo su habitual número dramático en el Parlamento, acusando al PP de revisionismo histórico y de “querer borrar a quienes murieron por la democracia”. Como si la Constitución de 1978 hubiera surgido de la nada y no gracias al esfuerzo de muchas fuerzas políticas, incluida la derecha democrática, que apostaron por la reconciliación en lugar de por la revancha.

Pero, claro, eso no encaja con la narrativa socialista de que la democracia solo existe porque ellos lo dicen. Para Iglesias, derogar la Ley de Memoria Histórica en Cantabria fue poco menos que un acto de traición nacional, aunque curiosamente el Gobierno de Buruaga acaba de impulsar un decreto para seguir con las exhumaciones. Es decir, el PP hace exactamente lo que el PSOE dice que no hace, pero aún así hay que indignarse.

Vox: ¿para qué conmemorar la Transición cuando puedes ignorarla?

Vox, por su parte, optó por una estrategia peculiar. Se abstuvo en la votación de la propuesta del PP porque los populares no aceptaron su enmienda. La portavoz de Vox, Leticia Díaz, se sumó al festival de frases lapidarias, acusando al PSOE de ser “sectario” y de vivir del fantasma de Franco. Y no le falta razón: el socialismo español es el único que sigue manteniendo al dictador en su manual de estrategia electoral.

El PRC: como un equilibrista sin rojo

El PRC, en su papel habitual de querer estar bien con todos, intentó explicar que el PNL del PSOE “no era otra cosa que cumplir una ley en vigor o ensalzar la Constitución”. Pero entonces, ¿por qué no apoyar también la propuesta del PP? Ah, porque eso implicaría reconocer que la Transición fue un éxito basado en la reconciliación y no en la eterna reescritura de la historia.

Otras cuestiones: la farmacia hospitalaria y el Sáhara Occidental

Mientras el debate sobre la memoria histórica consumía el oxígeno en el Parlamento, otros temas de interés quedaron en un segundo plano:

Dispensación de medicamentos en residencias

  • Se aprobó una moción del PRC, con apoyo del PSOE y Vox, para revisar el decreto sobre farmacia hospitalaria.
  • El PP votó en contra, calificando la medida como “un brindis al sol” sin base real.

Posicionamiento sobre el Sáhara Occidental

  • PP, PSOE y PRC firmaron una declaración en la que rechazan el cambio de postura del Gobierno de Pedro Sánchez sobre el Sáhara.
  • Exigen que Marruecos libere a los presos políticos saharauis y que la ONU tome medidas.

Conclusión: una izquierda atrapada en el pasado

Lo ocurrido en Cantabria es el reflejo de un fenómeno más amplio en España: un sector de la política se niega a aceptar que la democracia no es patrimonio exclusivo de la izquierda. La Transición Española no fue el triunfo de un solo bando, sino el resultado de una decisión colectiva de dejar atrás los enfrentamientos y construir un país mejor.

Pero eso, al parecer, es inaceptable para el PSOE y sus aliados. Para ellos, cualquier intento de recordar la Transición sin pasar antes por la liturgia de la Memoria Histórica es un ataque ideológico. Es una estrategia cínica, pero predecible: cuando la política actual se tambalea, siempre pueden recurrir a su manual de urgencias y volver a 1936.

La gran pregunta es: ¿hasta cuándo los españoles permitirán que la historia sea utilizada como un arma para dividir, en lugar de como un legado que une?

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