Casares reconoce pero minimiza el fallo de las pulseras antimaltrato
El delegado del Gobierno en Cantabria admite el fallo en el sistema VioGen, sin asumir responsabilidades claras y dejando en el aire la seguridad de las víctimas de violencia de género
El delegado del Gobierno en Cantabria, Pedro Casares (PSOE), admitió ayer domingo que en la región se produjo una incidencia en las pulseras telemáticas antimaltrato por fallos de cobertura. Sin embargo, lejos de asumir responsabilidades, se limitó a restar importancia al problema, asegurando que la incidencia «duró muy pocos días» y que «en cualquier caso» la víctima estuvo protegida por la Policía Nacional y la Guardia Civil.
En una entrevista en RNE, Casares reconoció que en un primer momento negó la existencia de cualquier fallo, pero tras la información trasladada por la Unidad de Violencia de Género, tuvo que rectificar y admitir que sí se había detectado una incidencia. Aun así, lanzó un mensaje de tranquilidad a las víctimas, insistiendo en que el sistema VioGen «funciona» y que «en ningún momento ninguna víctima ha estado desprotegida».
Una gestión con dudas
Las declaraciones de Casares han generado inquietud y críticas, ya que en asuntos tan sensibles como la protección de las víctimas de violencia de género no caben medias verdades ni rectificaciones a destiempo. Que el delegado del Gobierno primero negara el fallo y después lo reconociera evidencia una falta de transparencia preocupante y una gestión que siembra más dudas que certezas.
Mientras el PSOE se esfuerza en transmitir confianza, la realidad es que la seguridad de las víctimas depende de sistemas que pueden fallar. La obligación de las instituciones no debería ser minimizar los problemas, sino reconocerlos con claridad y garantizar soluciones inmediatas.
Promesas de obras y retrasos en los trenes
Más allá de este asunto, Casares aprovechó la entrevista para anunciar que en dos semanas arrancarán las obras de humanización de las entradas a Santander por las carreteras N-611 y N-623, con una inversión de 11,5 millones de euros. El proyecto incluye nuevas aceras, glorietas, carril bici, alumbrado eficiente y renovación del mobiliario urbano.
Casares lo presentó como un logro del Gobierno de España, pero lo cierto es que se trata de una actuación largamente prometida y retrasada, que ahora se vuelve a anunciar sin ofrecer garantías de cumplimiento real.
Preguntado por los trenes de Cercanías, el delegado insistió en que «no consta» ningún retraso en la entrega de los convoyes, prevista para principios de 2026. Sin embargo, esta afirmación choca con las denuncias previas de colectivos y usuarios, que llevan meses señalando la precariedad del servicio y la falta de soluciones inmediatas.
Discurso partidista y nerviosismo
Ya en clave política, Casares utilizó su posición institucional para presumir de que el PSOE «marca la agenda política» en Cantabria y que controla «mucho» la acción del Gobierno regional del PP. Según él, esto explica el «nerviosismo» de los populares ante su doble papel como delegado del Gobierno y secretario general de los socialistas cántabros.
Una vez más, el dirigente socialista recurrió al discurso partidista para justificar su gestión, en lugar de centrarse en los problemas reales de la comunidad: el mal estado de las Cercanías, los incumplimientos en infraestructuras y ahora los fallos en sistemas de protección de víctimas.
Casares también aseguró que en el PSOE cántabro «se ha bajado el ruido orgánico» tras las primarias contra Pablo Zuloaga y que trabaja por un partido unido. Sobre su posible candidatura a las autonómicas, se limitó a decir que se pronunciará «cuando el proceso se abra».