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Una torre, un puente y una necrópolis: el rincón de Cantabria que parece un museo al aire libre

Un lugar donde historia y naturaleza se entrelazan con elegancia
Vista de Puente Arce. / FB
Vista de Puente Arce. / FB

A medio camino entre el litoral atlántico y los valles interiores de Cantabria, la localidad de Arce —también conocida como Puente Arce— es una joya arquitectónica y paisajística donde el pasado y la naturaleza confluyen con armonía. Situada en el municipio de Piélagos, esta población conserva un legado monumental que se alza con orgullo sobre las aguas del río Pas, escoltado por torres medievales, casas solariegas y un puente de piedra que ha marcado su identidad.

Un puente con siglos de historia: vestigio del Camino Real

El elemento más icónico de Arce es sin duda su puente de origen dieciochesco, que comunica las localidades de Arce y Oruña. Se sospecha que en este mismo punto ya existió un puente romano, pero el actual fue construido en el siglo XVIII como parte del trazado del Camino Real, ruta histórica que articulaba el norte peninsular.

Declarado Bien de Interés Cultural (BIC), el puente de Arce no solo representa un ejemplo de ingeniería tradicional de sillería, sino que también ha sido testigo del paso de comerciantes, peregrinos y viajeros a lo largo de los siglos.

Torre de Velo y arquitectura señorial: el linaje de los Ceballos-Escalante

A escasos metros del puente, emerge la Torre de Velo, una construcción de origen medieval, núcleo original de un pequeño señorío. Alrededor de ella, la familia Ceballos-Escalante levantó su casa solariega, consolidando su influencia en la zona. En el conjunto destaca también la Casa del Marqués de la Conquista Real, un refinado ejemplo de arquitectura civil del siglo XVIII, cuya traza sobria y elegante habla del poder económico de las élites locales.

Este conjunto de elementos —la Torre, el puente y la casa del Marqués— están catalogados como Bienes de Interés Cultural, lo que subraya su valor histórico y patrimonial dentro del conjunto monumental cántabro.

Un entorno natural privilegiado: entre el Pas y las Dunas de Liencres

Más allá de su riqueza arquitectónica, Arce se encuentra en un entorno natural excepcional. El río Pas, cuyas aguas discurren junto al casco antiguo, traza uno de los paisajes fluviales más bellos de la región. Desde la localidad se divisan claramente las masas forestales y dunas del Parque Natural de las Dunas de Liencres, uno de los espacios protegidos más relevantes del litoral cantábrico.

En él se encuentran playas como Valdearenas y Canallave, esta última muy conocida por los amantes del surf, gracias a su oleaje constante y su conexión directa con el mar Cantábrico.

Arce también es tierra de arqueología

El patrimonio de Arce no se agota en la superficie. En sus alrededores se han localizado yacimientos prehistóricos de gran interés, como las cuevas de El Mato y Cobalejos, testimonio de ocupaciones humanas en la prehistoria cántabra. Además, junto a la Iglesia de San Julián de Velo, se descubrió una necrópolis medieval, que confirma la importancia histórica del lugar como núcleo habitado desde tiempos remotos.

Visitar Arce es emprender un viaje entre piedra y agua, historia y silencio, donde cada elemento del paisaje encierra un relato. Ya sea para recorrer su puente al atardecer, para admirar sus torres nobles o para explorar las rutas naturales cercanas al Parque de las Dunas, Arce ofrece una experiencia completa que aúna cultura, turismo sostenible y memoria del territorio.

En el contexto de la valorización del patrimonio rural cántabro, este pequeño enclave continúa siendo un ejemplo de cómo pasado y presente pueden convivir con respeto, belleza y autenticidad.

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