Gastronomía

El rincón gastronómico de Bilbao que ya recomiendan los que más saben

Producto de temporada, técnica con personalidad y una vinoteca que lo cambia todo. Quien lo prueba, repite
En Bilbao hay un rincón donde cada plato cuenta una historia y el vino se convierte en protagonista. / A.E
En Bilbao hay un rincón donde cada plato cuenta una historia y el vino se convierte en protagonista. / A.E

En pleno centro de Bilbao, en la calle Colón de Larreátegui, 32, se encuentra La Gavilla, un acogedor rincón donde la gastronomía y el vino se disfrutan sin prisas, en un ambiente cercano y auténtico que hoy resulta cada vez más difícil de encontrar. Es uno de esos lugares que se descubren casi por casualidad y que, una vez conocidos, invitan a volver.

No lo dicen solo quienes cruzan por primera vez su puerta. Las opiniones de quienes ya han pasado por sus mesas coinciden en destacar la calidad del producto, el trato familiar y el cuidado por los detalles. «La Gavilla es un lugar muy especial, donde puedes buscar producto de calidad y tomar un buen vino en un ambiente familiar que ya es difícil de encontrar. Muy recomendable», señalaba un comensal en Tripadvisor. Otro lo resumía así: «De los mejores sitios donde disfrutar de un buen ambiente y producto hoy en día en Bilbao. Un lugar donde repetir en futuras visitas a la ciudad».

Cocina fusión con raíz y personalidad

La propuesta gastronómica de La Gavilla se mueve con naturalidad entre la tradición y la vanguardia, siempre con el producto de temporada como punto de partida. Al frente de los fogones está David Morrondo, chef con una trayectoria internacional que incluye cocinas tan reconocidas como el Bodegón Alejandro en San Sebastián, el Guggenheim Bilbao o el restaurante Marqués de Riscal en Elciego, además de experiencias profesionales en Washington, Las Vegas y China.

Ese recorrido se traduce en una cocina de base clásica, reconocible y honesta, que no renuncia a técnicas actuales ni a guiños creativos. El resultado es un recetario equilibrado, pensado para disfrutar sin artificios, pero con personalidad propia.

Platos que invitan a repetir

Entre las especialidades más celebradas de la casa destacan elaboraciones que ya se han convertido en seña de identidad, como el steak tartar servido sobre tuétano asado, la ensaladilla, o los langostinos en tempura, platos que reflejan ese diálogo constante entre lo tradicional y lo contemporáneo.

La carta, cambiante según la temporada, incluye propuestas como vieiras con coliflor y naranja, berenjenas glaseadas con hoisin, yogur y bimi frito, alcachofa de Tudela con foie o tartar de atún con pecan nuts, aguacate y amaranto, siempre con una presentación cuidada y sabores bien definidos.

La vinoteca, uno de sus grandes valores

Si algo distingue especialmente a La Gavilla es su cuidada y original vinoteca, concebida como un complemento esencial de la cocina. El protagonismo del Rioja es evidente, aunque la bodega guarda también otras referencias sorprendentes, pensadas para maridar cada plato como merece.

El vino no es aquí un acompañamiento secundario, sino una parte fundamental de la experiencia, seleccionada con criterio y conocimiento.

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