08.08.2022 |
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La ARC 1 vuelve a las olas

Pedreña, Castro y Camargo compiten mañana en HOndarribia | La cita da inicio a cuatro regatas consecutivas sobre la mar, superficie que no visitaba la categoría desde el tres de julio

Camargo intentará levantar el vuelo en la mar.
Camargo intentará levantar el vuelo en la mar.
La ARC 1 vuelve a las olas

Hace más de un mes que la ARC 1 no sale a la mar. La última vez que lo hizo fue el tres de julio en Elantxobe. Fue un fin de semana eminentemente marinero porque el día anterior habían competido las traineras en Castro. Y a los cántabros les fue bien. De allí salió Camargo en la segunda tanda y Pedreña en la de honor. ‘La Marinera’ lo hizo donde ha estado todo el verano. Las cosas apuntaban bien pero, desde entonces, han predominado las rías y las cosas le han ido mal a la ‘Virgen del Carmen’, que ha ido hundiéndose poco a poco. De hecho, quedan cinco regatas por delante y está a seis puntos de librar el playoff. Se le ha complicado el verano. Pedreña, por su parte, ha ganado derecho a soñar. Ha ganado dos de las últimas cuatro banderas, es tercero y tiene al segundo, el que lleva consigo el premio gordo, a cinco puntos. Tiene hambre y quiere comer.

Tras remar dos veces en Pasaia, en Pedreña, en Camargo y en la ría de Orio de manera consecutiva, la categoría de nuevo va a salir a respirar aire fresco y a buscar olas. Toca jugar de nuevo con citas consecutivas en Hondarribia, Plentzia, Castro y Zarautz. Será sobre la mar donde la ‘Pedreñera’ deba confirmar si está en disposición de pelear por el ascenso o no. Ahí se la va a jugar. Y la primera parada será en tierras de la ‘Ama Guadalupekoa’. No será hoy, sino mañana por la mañana a partir de las once y media.

Pedreña sabe bien quién es su gran rival, la trainera que deberá vigilar e intentar mantener bajo control en todo momento. Es Arkote. Casi nada. La embarcación de Plentzia es la que ostenta ahora la segunda plaza que ambiciona Pedreña. Le debería bastar con quedar por delante en cada una de las citas que quedan pero eso es complicado. Hay que remar mucho y que sonría la suerte. Lo bueno es que los trasmeranos han demostrado capacidad para estar metidos en el ajo de manera regular y ahora falta esperar que sonría la suerte y que los detalles corran de su parte. Con todo, lo fundamental será remar bien y rápido porque en mar las distancias se abren mucho. Lo de ver a cuatro embarcaciones metidas en dos segundos va a ser más complicado.

En la segunda tanda saldrá a competir Castro. Es donde ha estado desde el primer día. Quizá en su fuero interno ambicionaba estar más arriba pero de puertas hacia fuera dejó claro que su objetivo era estar un peldaño por encima del pasado año, lo que suponía no pasar apuros. En definitiva, estar donde ha estado durante todo el verano. Debería quedar claro que se está cumpliendo la meta que se quiso alcanzar pero no parece que esté siendo así. Quieren más. Quizá llevarse una alegría puntual, conseguir que alguna vez pasen cosas que alteren su rutina. Eso puede ser bueno o malo. Nunca se sabe. De partida, hoy tendrá a Zarautz y a una embarcación que está firmando una remontada tremenda como Zumaia a su lado. Bueno será seguirles el ritmo para ver hasta dónde le pueden llevar.

Con todo, quien más necesita alimento es Camargo. Éste demostró ir como la seda en las tres primeras regatas que hubo en la mar, donde consiguió sus tres mejores resultados. Tras la amarga travesía que ha pasado en aguas interiores, le gustaría confirmar las próximas semanas que de verdad es un bote marinero y que lo que ha pasado es que el agua donde tocó remar tenía poca sal. En la mira tiene a Deusto y, al menos, le gustaría alimentar el duelo para no quedarse fuera de juego demasiado pronto. Sueña con una remontada similar a la que estuvo a punto de completar ‘La Marinera’ el pasado año para conseguir el mismo objetivo, que fue librarse del playoff. Las últimas semanas ha estado lejos pero confía en que cambie la historia.

El campo hondarribitarra suele tener alguna calle tramposa por el efecto de la cercana desembocadura de la ría. Con todo, a las embarcaciones parece que les aguarda un viento de menos de diez kilómetros por hora del sur o del suroeste y una ola que puede alcanzar el metro. Puede haber terreno para jugar y, sobre todo, para exprimir las posibilidades de remontada que necesitan los cántabros. Se inicia un nuevo ciclo y bueno sería que se notara.

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