conflicto en siria

Netanyahu elogia la caída de Bashar al Asad en Siria, pero advierte sobre los riesgos futuros

Tras la retirada del ejército sirio de los Altos del Golán, Israel ha ocupado posiciones estratégicas en la frontera, una medida que, según Netanyahu, busca prevenir la infiltración de fuerzas hostiles
El Primer Ministro de Israel, Netanyahu. / EP
El Primer Ministro de Israel, Netanyahu. / EP

El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, calificó este domingo la caída del régimen de Bashar al Asad en Siria como un "día histórico para Oriente Medio", destacando que el colapso del gobierno sirio representa tanto una gran oportunidad como una fuente de peligros significativos. Según Netanyahu, el derrumbe del régimen de Al Asad es un "resultado directo" de las acciones israelíes contra Hezbolá e Irán, dos de los principales aliados del dictador sirio durante la guerra civil que devastó el país por más de una década.

Un logro histórico, pero lleno de desafíos

En un discurso televisado desde Jerusalén, Netanyahu afirmó que las operaciones israelíes contra Hezbolá e Irán en Siria desencadenaron una reacción en cadena que culminó en el colapso del régimen de Al Asad. "Este es un día histórico para Oriente Medio", declaró el primer ministro. "El derrumbe del régimen de Asad ofrece una gran oportunidad, pero también está plagado de peligros significativos. Este colapso es el resultado directo de nuestra acción enérgica contra Hezbolá e Irán, los principales partidarios de Al Asad".

Netanyahu atribuyó a estas operaciones la creación de un ambiente que permitió a los rebeldes islamistas, liderados por la coalición Hayat Tahrir al-Sham (HTS), capturar Damasco y otras ciudades clave en Siria. Sin embargo, el primer ministro también advirtió sobre las nuevas amenazas que emergen tras la caída del régimen, incluida la ruptura del Acuerdo de Separación de Fuerzas de 1974, que mantenía un statu quo entre Israel y Siria en la región de los Altos del Golán.

Israel toma posiciones en la frontera con Siria

Ante la retirada de las fuerzas sirias de sus posiciones en los Altos del Golán, Netanyahu ordenó al ejército israelí ocupar las zonas desocupadas para prevenir "que fuerzas hostiles se incrusten justo al lado de la frontera de Israel". "Este acuerdo se mantuvo vigente durante 50 años. Anoche, se vino abajo", aseguró el primer ministro. "El ejército sirio abandonó sus posiciones. Le dimos al ejército israelí la orden de tomar el control de estas posiciones como medida temporal mientras se encuentra un acuerdo adecuado", añadió.

Una oportunidad para la paz con los vecinos sirios

Netanyahu expresó su deseo de establecer relaciones de paz con las nuevas fuerzas que surjan en Siria tras la caída del régimen de Al Asad. En un gesto significativo, ofreció una "mano de paz" a los distintos grupos que habitan en Siria, incluidos los drusos, kurdos, cristianos y musulmanes que deseen una coexistencia pacífica con Israel.

"Enviamos una mano de paz a todos aquellos que están más allá de nuestra frontera en Siria. Si podemos establecer relaciones de vecindad y relaciones pacíficas con las nuevas fuerzas que surgen en Siria, ese es nuestro deseo", declaró Netanyahu. Sin embargo, fue claro al advertir que Israel tomará "todas las medidas necesarias para defender su territorio y seguridad" si estas relaciones no se materializan.

El impacto de la caída de Al Asad en la región

La caída del régimen de Bashar al Asad ha sido un golpe no solo para Siria, sino también para sus aliados estratégicos, Rusia, Irán y Hezbolá, quienes brindaron apoyo militar, político y económico durante los años de conflicto. Este cambio ha generado una mayor incertidumbre en Oriente Medio, donde la retirada de Al Asad deja un vacío de poder que podría ser llenado por diversas facciones islamistas, algunas con agendas extremistas.

Por su parte, Israel ha reiterado su compromiso de proteger a sus ciudadanos y garantizar la estabilidad en los Altos del Golán, una región históricamente disputada. Netanyahu aprovechó la oportunidad para subrayar el papel de Israel como "fuerza estabilizadora" en la región, destacando sus esfuerzos para contrarrestar la influencia de Irán y Hezbolá en Siria.

La caída de Bashar al Asad marca un punto de inflexión en la historia de Siria y en la dinámica geopolítica de Oriente Medio. Para Israel, representa tanto un triunfo estratégico como un desafío diplomático y militar. Mientras Netanyahu celebra el fin del régimen de Al Asad como una "gran oportunidad", su gobierno enfrenta el reto de gestionar las nuevas amenazas emergentes y de aprovechar las posibilidades de paz con los diversos actores en Siria.

El panorama en Siria sigue siendo incierto, y el impacto de la caída de Damasco en la región dependerá en gran medida de cómo los diferentes actores internacionales y locales manejen este cambio histórico. "Seguiremos los acontecimientos con mucha atención", concluyó Netanyahu, dejando claro que Israel no permitirá que el vacío de poder en Siria comprometa su seguridad.

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