oriente medio

La izquierda caviar calla ante la represión en Irán

Monedero en el 8M y tras las denuncias por acoso sexual que ha recibido.
La represión brutal en Irán continúa mientras la izquierda internacional guarda un silencio ensordecedor. Con una inflación desbocada, ataques sistemáticos a mujeres y homosexuales, ejecuciones públicas y censura masiva, el régimen iraní profundiza su deriva totalitaria mientras los grandes defensores occidentales de los derechos humanos miran hacia otro lado. La teocracia chií multiplica la persecución interna, en medio de un contexto internacional en el que las protestas populares alcanzan niveles inéditos, y en el que la complicidad de ciertas élites progresistas europeas se hace más evidente que nunca.

Inflación descontrolada, ejecuciones a homosexuales, represión brutal a mujeres y ciudadanos inocentes, todo mientras la izquierda caviar permanece en silencio. Esta es la realidad que vive Irán, sumido en una de sus peores crisis internas mientras las protestas son ahogadas a sangre y fuego por una teocracia fundamentalista y antioccidental.

Una represión sistemática silenciada por los progresistas

A pesar de las constantes denuncias de activistas y organizaciones de derechos humanos, la represión en Irán sigue creciendo. Los niveles de inflación son asfixiantes, el país está empobrecido y la represión es generalizada. Las mujeres, en particular, sufren un acoso sistemático, siendo blanco directo de una política ultraconservadora que pretende borrar sus libertades básicas.

La izquierda caviar, tan rápida en alzar la voz por causas sociales en otras latitudes, calla frente a los atropellos del régimen iraní. No hay comunicados, no hay concentraciones, no hay manifiestos. Solo silencio. Y ese silencio se convierte en complicidad frente a una dictadura que ejecuta a homosexuales, reprime violentamente a manifestantes y pisotea los derechos humanos.

La teocracia contra Occidente

Para el régimen iraní, el enemigo es claro: Occidente e Israel. Y en su cruzada contra los valores democráticos y la libertad, ha encontrado eco en su aparato de propaganda, pero también en el silencio cómplice de sectores progresistas internacionales, que parecen mirar hacia otro lado cuando los verdugos no son de derechas, sino "antiimperialistas".

El pueblo iraní, mientras tanto, grita por su libertad. Salen a las calles, desafían la censura, enfrentan las balas. Pero lo hacen solos. Sin el respaldo moral de quienes, en otros contextos, se erigen como defensores de la justicia.

¿Dónde están ahora los defensores de los derechos?

Esta incoherencia, denuncian algunos analistas, desenmascara una hipocresía profunda en los discursos de izquierda global. Porque no se puede clamar por los derechos de las mujeres o del colectivo LGTBIQ+ y, al mismo tiempo, guardar silencio ante un régimen que los tortura y asesina.

"Irán exige libertad. Y la izquierda caviar exige silencio". Así de triste, así de claro.