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Trump abre la puerta a una desescalada comercial con China y estudia bajar los aranceles del 145%

La Casa Blanca se encuentra en conversaciones internas para reducir la presión arancelaria sobre China. La medida, aún no confirmada, busca aliviar el coste económico de la guerra comercial en EE.UU. y responde al creciente clamor de industriales, agricultores y consumidores perjudicados por la política actual

El presidente de EEUU, Donald Trump. / EP
El presidente de EEUU, Donald Trump. / EP

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, está evaluando la posibilidad de reducir sustancialmente los aranceles impuestos a China, los cuales actualmente se sitúan en un 145 %. Según informa este miércoles The Wall Street Journal, la Casa Blanca mantiene conversaciones activas con asesores económicos y legisladores clave sobre las opciones arancelarias posibles, aunque todavía no se ha tomado una decisión definitiva.

Sistema escalonado: entre el 35 % y el 100 %

Entre las propuestas que están sobre la mesa se encuentra un sistema de aranceles escalonados, que distinguiría entre productos ordinarios y estratégicos. Esta idea, inspirada en un proyecto de ley impulsado por el comité de la Cámara de Representantes sobre China en 2024, contempla:

  • Un 35 % de arancel para productos considerados no sensibles desde el punto de vista de la seguridad nacional.

  • Un arancel de al menos 100 % para aquellos bienes considerados estratégicos, como componentes electrónicos avanzados, baterías de litio, tecnologías militares y materias primas críticas.

Este enfoque busca mantener presión selectiva sobre sectores clave de la industria china, mientras se alivian los costos para empresas y consumidores estadounidenses afectados por la guerra comercial.

Trump: “Vamos a ser muy amables”

Durante una comparecencia el martes en el Despacho Oval, Trump dejó entrever un posible giro diplomático:

Vamos a ser muy amables, ellos también lo serán, y veremos qué sucede”, declaró, en referencia a las relaciones comerciales con Pekín.

Estas declaraciones coinciden con un clima de creciente presión interna en Washington para moderar las tensiones comerciales, debido al impacto negativo que los aranceles han tenido sobre sectores industriales, agrícolas y de consumo en EE.UU.

El Tesoro admite el desgaste económico del conflicto

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, respaldó esta línea de desescalada en un discurso reciente, en el que calificó la actual guerra arancelaria como “insostenible en el largo plazo”. Bessent abogó por abrir un canal de diálogo económico con China que permita “proteger los intereses estratégicos de Estados Unidos” sin dañar innecesariamente la economía global.

China se muestra receptiva, pero exige respeto mutuo

La respuesta oficial desde Pekín ha sido cautelosa. El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Guo Jiakun, afirmó que el país asiático no desea una guerra comercial, pero tampoco la teme:

Si Estados Unidos sigue queriendo esta guerra arancelaria, China seguirá respondiendo hasta el final”, declaró Guo.
“Pero si realmente quieren negociaciones, deben dejar de ejercer máxima presión y apostar por un diálogo basado en la igualdad, el respeto y el beneficio mutuo”.

China ha reiterado su disposición a retomar el diálogo comercial bilateral, pero ha reclamado a la Casa Blanca que abandone el lenguaje de amenazas y reconozca los intereses legítimos de la parte china.

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