Todo sobre el cónclave papal: fecha, reglas, cardenales y cuándo habrá papa
¿Qué es la fumata blanca? ¿Cuántas votaciones se pueden hacer al día? ¿Quién tiene derecho a voto? Te contamos cómo funciona el sistema para elegir al nuevo papa desde el corazón del Vaticano
Tras el fallecimiento del Papa Francisco el pasado 21 de abril, el Vaticano se prepara para un nuevo cónclave que comenzará el martes 7 de mayo en la Capilla Sixtina. Un total de 133 cardenales electores —menores de 80 años— se encerrarán cum clave (bajo llave) para elegir al próximo líder espiritual de los más de 1.300 millones de católicos en el mundo.
La elección del nuevo Papa es un momento clave tanto espiritual como geopolítico para la Iglesia, en un contexto marcado por tensiones internas, la secularización en Occidente, y el crecimiento del catolicismo en África, Asia y América Latina.
¿Quiénes votan y cómo funciona el cónclave?
Participan 133 cardenales con derecho a voto, de los cuales 108 fueron nombrados por el propio Francisco, lo que indica una mayoría potencial alineada con su visión reformista. Para ser elegido Papa, se requiere una mayoría cualificada: dos tercios de los votos, es decir, al menos 89 sufragios.
Las votaciones se celebran en un ambiente de máximo secretismo, sin comunicaciones al exterior, y cada día pueden realizarse hasta cuatro votaciones. La señal más visible del resultado es la fumata que sale de la Capilla Sixtina: negra si no hay acuerdo, blanca si hay Papa.
Los principales candidatos o papables
Aunque cualquier varón católico puede ser elegido Papa, la elección recae siempre sobre un cardenal en la práctica moderna. Entre los favoritos o papables, destacan figuras de distintos continentes y corrientes dentro de la Iglesia:
Ala progresista (afines a Francisco)
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Card. Matteo Zuppi (Italia): presidente de la Conferencia Episcopal Italiana. Se le considera una figura cercana a Francisco y defensor del diálogo ecuménico.
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Card. Jean-Claude Hollerich, SJ (Luxemburgo): coordinador del Sínodo de la Sinodalidad. Representa una visión moderna y aperturista.
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Card. Fridolin Ambongo Besungu, OFM Cap. (RD Congo): uno de los representantes más influyentes del catolicismo africano con perfil pastoral y comprometido con la justicia social.
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Card. José Tolentino de Mendonça (Portugal): actual prefecto del Dicasterio de Cultura y Educación, apreciado por su pensamiento moderno y sensibilidad teológica.
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Card. Víctor Manuel Fernández (Argentina): prefecto del Dicasterio para la Doctrina de la Fe y considerado teólogo de cabecera de Francisco.
Ala conservadora
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Card. Robert Sarah (Guinea): firme defensor de la doctrina tradicional. Aunque popular entre sectores conservadores, su distancia con el pontificado de Francisco puede jugar en su contra.
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Card. Péter Erdő (Hungría): teólogo sólido y figura de peso en Europa Central, también de corte más conservador.
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Card. Timothy Dolan (EE.UU.): arzobispo de Nueva York, con amplia experiencia mediática y conservador en sus posturas sociales.
Otros nombres citados por vaticanistas
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Card. Luis Antonio Tagle (Filipinas): muy carismático y con proyección internacional. Fue considerado papable en 2013, aunque ahora algunos analistas creen que está demasiado asociado a Francisco como para ganar consenso.
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Card. Christoph Schönborn (Austria): veterano y respetado teólogo, aunque con menos posibilidades por edad (79 años).
¿Cuánto puede durar el cónclave?
No hay plazo establecido, pero en la era moderna el proceso suele resolverse en pocos días. El cónclave que eligió a Benedicto XVI duró apenas 26 horas, mientras que el de Francisco se resolvió en cinco votaciones. La rapidez dependerá de si surge pronto un consenso en torno a un candidato o si se impone una negociación prolongada.
¿Qué está en juego?
La elección del nuevo Papa será determinante para el futuro inmediato de la Iglesia. En juego están cuestiones como la continuidad de las reformas de Francisco, el papel de la mujer, la transparencia institucional, el celibato, y la misión de la Iglesia en el siglo XXI.
Con los ojos del mundo puestos en la chimenea de la Capilla Sixtina, millones de personas —católicas o no— esperan la fumata blanca que anuncie: Habemus Papam