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“Rapidísimo”: el naufragio del arrastrero gallego hundido en Mauritania

La tragedia reaviva las críticas sobre la seguridad en los caladeros africanos, donde los grandes buques factoría conviven con la flota gallega en condiciones de alto riesgo

El 'Tafra 3' tras el choque de otro buque en Mauritania. / EP
El 'Tafra 3' tras el choque de otro buque en Mauritania. / EP

El pesquero Tafra 3, de capital gallego y gestionado por la armadora viguesa Baipesca, se hundió la tarde del viernes frente a las costas de Mauritania después de colisionar con el buque factoría Right Whale, de 105 metros de eslora, bandera de Gambia y capital lituano. A bordo viajaban 26 tripulantes: 21 lograron salvarse, entre ellos tres españoles, mientras que otros cinco, todos de nacionalidad mauritana, permanecen desaparecidos.

Un hundimiento “rapidísimo”

El accidente se produjo hacia las 18:40 hora local (20:40 en España), cuando el Tafra 3 —antiguo Playa de Loureiro, exportado a Mauritania en 2021— se encontraba faenando frente a Nuadibú, principal puerto comercial del país. Según las primeras informaciones, el barco tenía los cables de pesca largados, lo que redujo su capacidad de maniobra en el momento en que fue embestido.

“El hundimiento fue rapidísimo, rapidísimo”, señalaron fuentes cercanas a la compañía. Tras el impacto en el costado de estribor, el barco comenzó a escorarse a babor y a echar humo. La tripulación desplegó las balsas salvavidas, pero en cuestión de minutos la embarcación desapareció bajo las aguas.

Rescate y primeros auxilios

Los pesqueros Rimbal 5 y Tafra 2, junto al propio Right Whale, acudieron al rescate y trasladaron a los supervivientes a Nuadibú. Entre ellos estaban el patrón Javier Gestido Piñeiro, natural de Marín; el patrón de costa José Manuel Diz García, de Bueu; y un jefe de máquinas onubense.

Diz sufrió un corte en la cabeza que requirió puntos de sutura, aunque rechazó quedarse ingresado. Tanto él como Gestido pudieron telefonear a sus familias gracias a la ayuda de una gallega residente en Nuadibú. Ambos descansan ahora en un hotel a la espera de regresar a España, con el apoyo del Consulado.

Una tragedia con incógnitas

La gran pregunta es cómo pudo producirse un abordaje en condiciones de buena visibilidad. El Tafra 3 estaba en plena maniobra de virado del aparejo, mientras que el Right Whale navegaba “en libre”. La empresa propietaria del buque lituano, Ocean Whale Company, con sede en Malta y mencionada en los Paradise Papers por el uso de paraísos fiscales, no ha respondido a las consultas sobre lo ocurrido.

Las autoridades mauritanas mantienen un hermetismo absoluto y apenas han confirmado el número de desaparecidos y rescatados. Los barcos de la propia compañía continúan buscando en la zona, aunque algunas fuentes temen que los cinco marineros que faltan sigan atrapados dentro del casco hundido.

Familias a la espera

En Galicia, la noticia ha sido recibida con angustia. En Bueu, Yolanda Estévez, esposa de José Manuel Diz, relató cómo su marido la llamó desde Nuadibú para tranquilizarla y contarle lo sucedido. La familia revive viejos fantasmas: la madre de Diz perdió a su propio marido en el naufragio del Marbel en 1978, cuando él apenas tenía 11 años.

Con 59 años, Diz había regresado a la pesca de altura para mejorar su jubilación tras décadas en la bajura. Partió en junio y tenía previsto regresar a finales de septiembre.

Un patrón que se repite

El Tafra 3 no es el único barco de la armadora en sufrir un accidente este año. En abril, el Tafra 2 también protagonizó una colisión en la misma zona, en la que se hundió el Fu Yuan 6076 y desaparecieron cinco marineros mauritanos.

Estos episodios refuerzan las críticas sobre las condiciones de seguridad en los caladeros de África occidental, donde la presencia de grandes buques factoría extranjeros choca a menudo con la actividad de la flota local y de capital gallego.

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