Las nueve normas de Bukele para las escuelas: disciplina, respeto y amor a la patria

La ministra de Educación, una capitana del Ejército, ordena control estricto sobre el uniforme, el corte de cabello y la conducta

La nueva ministra de Educación de El Salvador,, Karla Trigueros, toma posesión ante el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. / EP
La nueva ministra de Educación de El Salvador,, Karla Trigueros, toma posesión ante el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. / EP

El presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ha iniciado una profunda transformación del sistema educativo del país con un marcado enfoque en el orden, la disciplina y la identidad nacional. El cambio se materializa tras el nombramiento de Karla Trigueros, capitana del Ejército, como nueva ministra de Educación, el pasado 15 de agosto.

Bukele justificó su elección afirmando que “romper paradigmas” es esencial para construir “el país que merecemos”, y elogió el liderazgo militar y académico de Trigueros como base para una transformación educativa.

Primeras medidas: vigilancia estricta y control de la presentación personal

Apenas tres días después de su nombramiento, la ministra envió un memorándum a todos los directores de escuelas e institutos con la instrucción de reforzar el control de normas básicas de comportamiento. Estas disposiciones, ya en vigor desde el 20 de agosto, son:

  • Uniforme limpio y en buen estado.

  • Corte de cabello apropiado y presentación personal cuidada.

  • Ingreso ordenado y saludo respetuoso.

La ministra pidió a los docentes convertirse en “modelos de disciplina” ante los alumnos, en lo que calificó como una estrategia para recuperar valores y dignificar el entorno escolar.

Se implementan los “lunes cívicos”: patriotismo en la rutina escolar

A partir del 1 de septiembre, todos los centros educativos deberán celebrar semanalmente una ceremonia denominada “lunes cívico”, que ocupará la primera media hora de clase. Este nuevo ritual incluye:

  • Formación ordenada del alumnado.

  • Ingreso solemne del Pabellón Nacional.

  • Entonación del Himno Nacional de El Salvador.

  • Oración a la Bandera.

  • Ponencia de un estudiante sobre figuras ilustres o hechos históricos.

  • Retiro formal de la bandera.

Estas actividades serán obligatorias todos los lunes del año escolar, aunque los centros podrán ampliarlas según su contexto. Para facilitar su ejecución, el Gobierno ha asignado 300 dólares a cada escuela para la compra de banderas, guantes para abanderados y otros materiales.

Reacciones: disciplina o autoritarismo

La reforma ha generado una ola de comentarios divididos. Mientras algunos sectores aplauden la recuperación de valores patrióticos, otros acusan al Gobierno de “militarizar la educación” y reprimir la libertad juvenil. Bukele respondió difundiendo un vídeo en el que la ministra Trigueros firma autógrafos entre sonrisas de estudiantes, como ejemplo de cercanía y popularidad.

Dios, Unión, Libertad. Si queremos construir el El Salvador que soñamos, debemos transformar por completo nuestro sistema educativo”, escribió el mandatario en sus redes sociales.

Más allá de las aulas: seguridad y control territorial

Además de sus funciones escolares, la Milicia Nacional Bolivariana, liderada por Trigueros, ha sido incorporada a los llamados Cuadrantes de Paz, estructuras de control territorial y seguridad ciudadana. Esto forma parte del llamado “Plan Nacional de Soberanía y Paz”, que amplía la participación de cuerpos armados en labores sociales y de vigilancia comunitaria.

Una educación bajo orden militar

La nueva línea de acción del Ministerio de Educación en El Salvador representa un giro radical en el modelo pedagógico. En palabras de Bukele, se trata de “formar ciudadanos leales, disciplinados y patriotas”. Para sus detractores, es un paso hacia la construcción de un sistema autoritario con tintes ideológicos.

En cualquier caso, el cambio ya está en marcha y marca una nueva era educativa en el país centroamericano, donde la formación militar y el nacionalismo se entrelazan con la instrucción escolar como nunca antes en tiempos democráticos.

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