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Israel golpea Fordow tras el ataque de EEUU: tensión máxima sobre el programa nuclear iraní

La instalación nuclear más protegida de Irán vuelve a ser bombardeada, esta vez por Israel, mientras la ONU advierte de “daños muy significativos” y la amenaza de colapso del régimen de no proliferación nuclear

Un lugar de impacto tras el ataque de un misil balístico iraní. / EP
Un lugar de impacto tras el ataque de un misil balístico iraní. / EP

En menos de 24 horas, la joya de la corona del programa nuclear iraní, la planta subterránea de Fordow, ha sido objetivo de dos ataques consecutivos. Si el sábado Estados Unidos desató su demoledora Operación Martillo de Medianoche, con la que bombardeó Fordow, Isfahán y Natanz, este lunes ha sido Israel quien ha vuelto a atacar el complejo, intensificando así una guerra abierta sin precedentes en Oriente Medio.

La Fuerza Aérea israelí también ha bombardeado la Universidad Shahid Beheshti, implicada en el desarrollo tecnológico nuclear, y ha extendido la ofensiva a bases militares, aeropuertos y centros de mando. Según el portavoz castrense Avichay Adraee, “los ataques buscan garantizar el dominio aéreo israelí en territorio iraní”.

Fordow, epicentro del conflicto nuclear

Ubicada bajo una montaña en la provincia de Qom, la instalación de Fordow es clave para el enriquecimiento de uranio. Tras los ataques combinados de EE.UU. e Israel, el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) ha confirmado este lunes que el complejo ha sufrido daños “muy significativos”. Rafael Grossi, director del organismo, ha detallado que, dada la sensibilidad extrema de las centrifugadoras a las vibraciones, “es de esperar que el impacto haya inutilizado buena parte de su operatividad”.

Además, la entrada a túneles de almacenamiento de uranio en Isfahán también habría sido alcanzada, aunque Irán asegura que no se han registrado niveles elevados de radiación.

Israel redobla la ofensiva: Teherán en el punto de mira

El Ejército israelí ha confirmado ataques a la prisión de Evin y al cuartel general de la Guardia Revolucionaria, así como a emplazamientos de misiles en Kermanshah. Entre los objetivos destruidos figuran aviones de combate F-14, F-5 y helicópteros AH-1. Israel sostiene que su ofensiva responde a la necesidad de eliminar la amenaza nuclear en origen.

Mientras tanto, Irán ha respondido con una nueva oleada de misiles sobre territorio israelí, provocando la activación de sirenas antiaéreas en Tel Aviv y Jerusalén.

El OIEA exige acceso y teme el colapso del régimen nuclear global

En una reunión de emergencia en Viena, Grossi advirtió que “la escalada actual amenaza con hacer colapsar el régimen internacional de no proliferación nuclear”. El OIEA ha exigido el acceso inmediato a las instalaciones afectadas para evaluar los daños y verificar las existencias de uranio enriquecido al 60 %, especialmente los 400 kg que se hallaban en Fordow.

Sin embargo, Irán ha iniciado los trámites para suspender su cooperación con el OIEA, acusando al organismo de “falta de neutralidad” y de haberse convertido en “una herramienta política” al servicio de Occidente.

Desde Washington, el secretario de Defensa Pete Hegseth ha reafirmado que el ataque de EE.UU. ha “pulverizado el programa nuclear iraní”, mientras el presidente Trump insiste en que “Irán debe elegir entre la paz o la destrucción”.

Por su parte, Irán sostiene que los daños son “superficiales” y niega pérdida de control radiológico en los complejos afectados.

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