Bruselas maniobra con frialdad ante el ultimátum de Trump y activa represalias
En una Bruselas dividida pero determinada, los ministros de Comercio de los Veintisiete han ofrecido este lunes su respaldo casi unánime a la estrategia negociadora de la Comisión Europea, que busca evitar un conflicto arancelario a gran escala con Estados Unidos en plena resaca electoral tras el retorno de Donald Trump a la Casa Blanca.
El comisario europeo de Comercio, Maros Sefcovic, ha advertido que la misiva enviada por Trump el pasado sábado —donde amenaza con gravámenes del 30% a las exportaciones europeas— ha hecho que las conversaciones “entren en una fase radicalmente distinta”.
“Una carta no puede borrar tres meses de negociaciones técnicas intensas, en las que se han revisado 1.700 líneas arancelarias, desde productos agrícolas hasta componentes industriales complejos”, sostuvo el comisario, manteniendo un tono sereno.
UN CONTRAATAQUE PREPARADO Y DOSIFICADO
La Comisión Europea ha remitido ya a las capitales su catálogo actualizado de represalias, valorado en 72.000 millones de euros, con destino a entrar en vigor el próximo 6 de agosto si Washington cumple su amenaza.
Este segundo paquete, cuidadosamente calibrado, sustituye al inicial de 95.000 millones, tras una revisión diplomática para atender a las vulnerabilidades específicas de algunos Estados miembros. Entre los bienes señalados se encuentran:
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Aviones y componentes aeroespaciales como los de Boeing, competidor directo de Airbus.
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Bebidas espirituosas, con énfasis en el whisky estadounidense.
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Productos tecnológicos de gran consumo como smartphones, auriculares y portátiles.
Todo, sin mencionar marcas ni compañías, en línea con las normas internacionales de represalia comercial.
ACERO, ALUMINIO Y LA PACIENCIA EUROPEA
Paralelamente, el primer paquete de represalias —21.000 millones de euros en respuesta a los aranceles del 25% al acero y aluminio europeo— ha sido congelado hasta agosto, como muestra de la voluntad diplomática de la UE, a pesar de que EE. UU. no ha retirado ni rebajado esas medidas, sino que las ha incrementado hasta el 50%.
“Nosotros hemos actuado con buena fe. Ellos, con amenazas”, se lamentan fuentes diplomáticas europeas.
EQUILIBRIO ENTRE FIRMEZA Y DIPLOMACIA
La fractura interna en la UE es patente: mientras Alemania, Italia e Irlanda piden un acuerdo inmediato para proteger sus industrias fuertemente expuestas, Francia y España reclaman contundencia estratégica y el uso de instrumentos como el Mecanismo Anti-Coerción, aún en la recámara según Von der Leyen y Sefcovic.
“No es el momento de empuñar el arma más pesada, pero debemos mostrar que está cargada”, expresó un alto funcionario europeo.
Macron ha sido el más explícito: ha instado a “reivindicar la soberanía económica de Europa sin doblegarse a la presión exterior”.
UN ACUERDO AÚN POSIBLE, PERO CADA VEZ MÁS COSTOSO
Aunque los negociadores europeos sostienen que “el acuerdo está tan cerca como lo estaba la semana pasada”, la carta de Trump es interpretada como una maniobra para alterar el equilibrio psicológico de las últimas rondas.
“Un pacto es viable, pero si Trump eleva los aranceles al 30%, será prácticamente inviable mantener relaciones comerciales estables”, advirtió Sefcovic.
Este lunes por la noche, está prevista una conversación decisiva entre los equipos técnicos de ambos bloques.