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¿McLaren se hunde?: Del dominio absoluto al caos técnico en solo un mes

Los pilotos, Norris y Piastri. / EP

Lo que hace un mes era un coche de ensueño se ha convertido en un quebradero de cabeza

Algo se ha torcido en McLaren. El equipo que hasta hace un mes dominaba el campeonato con autoridad, que parecía tener en sus manos los dos títulos mundiales, atraviesa un momento desconcertante. El MCL39, el monoplaza que asombró al mundo por su precisión y estabilidad, se ha convertido de repente en un coche impredecible, “inconducible”, como lo describió Lando Norris tras la clasificación del sábado en Austin.

Desde el paddock corren los rumores: la FIA podría haber intervenido de algún modo. No sería la primera vez. Algo similar vivieron Red Bull tras Japón 2024, cuando su bajón coincidió con una supuesta modificación recomendada por el organismo técnico, o Aston Martin en 2023 con el asunto de los alerones flexibles. Sin embargo, desde Woking lo niegan con rotundidad.

De la excelencia a la incertidumbre

Hasta hace pocas semanas, el MCL39 parecía una obra maestra: dominaba en curvas rápidas, se “tragaba” los bordillos con naturalidad y mantenía una degradación menor que la de cualquier rival. Ahora, los pilotos se quejan de rebotes, falta de tracción y un comportamiento errático que les obliga a luchar para mantener el coche dentro del asfalto.

Ha pasado de ir sobre raíles a ser un coche saltarín”, explican fuentes del equipo. Las causas apuntan a la suspensión o a la puesta a punto general, pero no hay una certeza técnica. Lo único claro es que McLaren dejó de invertir en el desarrollo de 2025 para centrarse en el coche de 2026, con el nuevo reglamento técnico como prioridad.

La decisión parecía lógica: el Mundial de constructores estaba prácticamente asegurado y el de pilotos encaminado. Hoy, sin embargo, Norris y Piastri ven cómo Verstappen vuelve a acechar con un Red Bull RB21 revitalizado.

El renacer de Red Bull

El caso de Red Bull sirve de contraste. Tras el cambio interno con la salida de Christian Horner y la llegada de Tim Meekies, Verstappen impulsó una última mejora que cambió su temporada. El nuevo suelo con difusor rediseñado y un alerón delantero más flexible, dentro de los límites de la FIA, devolvieron estabilidad y carga al RB21.

Desde entonces, el neerlandés ha firmado cuatro fines de semana impecables: victorias en Monza, Singapur y Austin (con doblete en el Sprint) y un segundo puesto en Bakú. El ritmo que antes tenía McLaren ahora parece vestir de azul.

Sin favoritismos internos

En medio de esta turbulencia, Andrea Stella, director del equipo británico, se mantiene firme y descarta cambiar la política interna. Con solo 14 puntos de diferencia entre Piastri y Norris, priorizar a uno sería prematuro:

«Sabemos que cuando Max tiene el potencial para ganar, se convierte en un serio contendiente. Pero eso no cambia nuestra manera de trabajar. Solo necesitamos maximizar el rendimiento y tener buenos fines de semana».

El italiano evita dramatismos. Rechaza la idea de crisis y defiende que el equipo aún controla su destino:

«El hecho de que queden cinco carreras y dos sprints significa que también podemos aumentar la diferencia con Max. Lo veo como una oportunidad».

Fe en la recuperación

Stella confía en revertir la situación:

«Tenemos buenas pistas por delante. Creo que hay mucho que explorar y los pilotos reconocen que podrían haberlo hecho mejor en algunas carreras anteriores».

Y sobre una hipotética orden de equipo, insiste en que la decisión solo llegará “por las matemáticas”. Mientras ambos pilotos sigan con opciones, no habrá jerarquías.

«Tenemos una gran oportunidad. El resultado de la temporada y el campeonato de pilotos están en nuestras manos, no en las de nadie más. Esa es la mentalidad que queremos tener y la que tendremos», concluye el director.

El reto de Woking

McLaren, que hace apenas dos meses parecía destinado a un doblete histórico, encara ahora el tramo final del campeonato con más preguntas que certezas. Nadie sabe si el bajón del MCL39 es fruto de un ajuste técnico externo, una decisión interna de desarrollo o simplemente el límite natural de una máquina que rozó la perfección.