pueblos de cantabria

El pueblo cántabro que se ha convertido en el destino favorito para huir del calor del verano

Mogrovejo en un día soleado. / A.S.
Entre casas de piedra, calles de cuento y cumbres majestuosas, este rincón de Cantabria ofrece una escapada inolvidable

En pleno corazón de los Picos de Europa, entre prados infinitos y cumbres majestuosas, se alza uno de los pueblos más bellos de Cantabria: Mogrovejo. Este pequeño núcleo rural, con apenas medio centenar de habitantes, ha sabido conservar no solo su estructura original, sino también la esencia de la tradición montañesa, convirtiéndose en una joya de piedra, madera y silencio que enamora a quien lo visita.

Situado a 640 metros sobre el nivel del mar, dentro del municipio de Camaleño, Mogrovejo forma parte del Conjunto Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural desde hace años. Fue incluido en la lista de Los Pueblos Más Bonitos de España en 2019, un título más que merecido gracias a su espectacular entorno natural y su arquitectura rural lebaniega.

Encanto medieval y arquitectura de raíz

Uno de los elementos más característicos de Mogrovejo es su torre medieval del siglo XIII, una robusta construcción cuadrada y almenada que domina el perfil del pueblo desde su punto más alto. A sus pies, una antigua casona con una capilla del siglo XVII mantiene vivo el pulso de la historia. Muy cerca se levanta también la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, construida en el siglo XVII y famosa por su retablo barroco y la escultura gótica de La Milagrosa, una de las joyas artísticas de la región.

Pasear por Mogrovejo es sumergirse en siglos de historia rural. Las calles empedradas, los balcones de madera, las fachadas de piedra y las casonas blasonadas como la de Vicente de Selis (siglo XVI) componen un trazado urbano que respira autenticidad. Cada casa parece contar su propia historia, y muchas de ellas conservan aún escudos heráldicos y elementos originales de épocas pasadas.

Naturaleza imponente y rutas de ensueño

Además de su valor arquitectónico y patrimonial, Mogrovejo es también una puerta abierta a la naturaleza. Desde el mismo pueblo parte la ruta “Bajo los Picos”, un precioso sendero circular de unos 9 kilómetros que permite adentrarse en la profundidad del paisaje lebaniego. Entre bosques de hayas y robles, miradores naturales y estampas de postal, la caminata se convierte en una experiencia sensorial en plena armonía con el entorno.

Las vistas del macizo oriental de los Picos de Europa, con sus cumbres escarpadas y su vegetación exuberante, aportan un telón de fondo inigualable. En los días claros, el contraste entre el verde de los prados y el azul intenso del cielo cántabro es de una belleza serena, casi mágica.

Una escapada perfecta para desconectar

Mogrovejo no es solo un destino para los amantes del patrimonio o el senderismo: es un lugar para parar el tiempo. Ideal para quienes buscan una escapada tranquila, con autenticidad, encanto y sin aglomeraciones, este pueblo ofrece el lujo de lo sencillo: naturaleza, silencio, aire puro y una historia viva en cada rincón.

En verano, cuando las grandes ciudades hierven bajo el calor, este rincón de Cantabria se convierte en un refugio fresco y acogedor, perfecto para reencontrarse con uno mismo o compartir momentos especiales en pareja o en familia.