Un restaurante sin reservas que ya es parada obligatoria en Potes
Ubicado en la villa de Potes, este rincón gastronómico ha logrado situarse entre las mejores experiencias culinarias de la comarca
En el corazón de Liébana, uno de los destinos más visitados de Cantabria, La Soldrería ha logrado posicionarse como un referente gastronómico gracias a su original reinterpretación de los platos tradicionales. Situado en la villa de Potes, este restaurante ofrece una propuesta culinaria que mezcla raíces montañesas con toques internacionales y una marcada personalidad creativa. Todo, sin perder el respeto por el producto local y la cocina de siempre.
Cocina lebaniega con un giro sorprendente
La carta de La Soldrería está diseñada para sorprender desde el primer bocado. Entre sus grandes éxitos destaca el "Territorio Montañés Igual Robles", una versión contundente y cuidada del cocido lebaniego que incluye alubia blanca, panceta adobada, chorizo, manitas, morcilla, berza y encurtidos.
Otros platos tradicionales también se presentan con una vuelta de tuerca, como las patatas “Fonsín”, elaboradas con chorizo de la casa y huevo escalfado, o los Lingotes Molina, boronos rellenos de manzana con rebozado crujiente.
Una carta para compartir y disfrutar
El apartado de platos para compartir invita al tapeo con identidad propia. Las croquetas de cocido lebaniego, las alcachofas a la plancha con puré cítrico y jamón crujiente o los langostinos “Pankostinos” al estilo japonés son solo algunos de los entrantes que conquistan tanto a locales como a visitantes.
Mención especial merecen las rabas rebozadas en harina de garbanzo, servidas únicamente los domingos, que se han convertido en uno de los emblemas de la casa.
Fusión de sabores y respeto por el producto
Entre los principales, La Soldrería ofrece platos que viajan por el mundo sin perder el arraigo cántabro. Destacan el cous cous integral con verduras y canela, el solomillo de cerdo marinado en teriyaki con crepes de patata y las carrilleras estofadas en salsa de setas Pleurotus, uno de los platos estrella.
Para los más carnívoros, el entrecot de ternera local con crema de boletus o la costilla de cerdo deshuesada cocinada a baja temperatura son una elección perfecta. La carta se adapta a las intolerancias con opciones sin gluten en la mayoría de los platos.
Dulces con acento lebaniego
La repostería de La Soldrería no se queda atrás. Los postres caseros siguen la misma línea de creatividad y respeto por la tradición. Destacan el tiramisú lebaniego, elaborado con queso de oveja y orujo de café, y la tarta de queso “Lebánes” con confitura de frutos rojos. Otros imprescindibles son el helado de queso de oveja con higos y nueces y las espectaculares “4 avellanas de Ildefonso Llorente”, un postre que mezcla ganache de chocolate, avellanas garrapiñadas y salsa de caramelo.
Sin reservas, pero con alma
Una de las particularidades del restaurante es que no acepta reservas, por lo que el acceso se realiza por estricto orden de llegada. Aun así, la espera merece la pena: el ambiente cercano, el diseño cuidado del local y la calidad de su cocina hacen de la experiencia algo memorable.