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No necesitas más de 60 minutos para enamorarte de este pueblo escondido en Cantabria

Pocos lugares pueden presumir de ser una postal viviente. Mogrovejo no solo lo consigue, sino que parece salido de una película
Uno de los rincones de este pueblo cántabro. / A.S.P
Uno de los rincones de este pueblo cántabro. / A.S.P

Y, de hecho, lo fue. Este rincón del Valle de Liébana, con vistas privilegiadas a los Picos de Europa, fue elegido en 2016 como escenario para recrear los Alpes suizos en la adaptación cinematográfica de Heidi. Pero créeme, esto es solo el principio de su encanto.

¿Dónde está?

A medio camino entre Potes y el teleférico de Fuente Dé, en el corazón del Parque Nacional, se esconde Mogrovejo. Tranquilo, recogido, sin pretensiones, pero con una magia que no necesita filtros de Instagram. Está considerado Conjunto Histórico-Artístico, forma parte de Los Pueblos Más Bonitos de España, y si lo visitas entenderás por qué.

1. La Torre que lo vigila todo

Nada más llegar, lo primero que llama la atención es la imponente Torre de Mogrovejo, una fortaleza del siglo XIII que se alza sobre el caserío como si todavía esperase la visita de caballeros y doncellas. Junto a ella, una casona solariega y una capilla barroca completan el cuadro de lo que fue un enclave señorial.

No se puede entrar, pero las vistas desde fuera bastan para quedarse un buen rato contemplando el pasado.

2. Calles que cuentan historias

Mogrovejo no se recorre: se saborea. Sus casas de piedra, con balcones de madera y tejados de pizarra, son un viaje al siglo XVIII sin salir del siglo XXI. Todo aquí parece detenido en el tiempo, en el mejor sentido posible.

No te pierdas la Casona de Vicente de Celis, una de las construcciones más destacadas del pueblo, con escudo nobiliario incluido en su fachada.

3. Iglesia, memoria y escuela

La Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción guarda un retablo barroco precioso y una talla flamenca de la Virgen de finales del XV. Y si te gustan los lugares con alma, pasa por el Museo de la Escuela Rural, instalado en las antiguas escuelas del pueblo. Es pequeño y modesto, pero tiene el encanto de los recuerdos bien guardados.

4. Senderismo con mayúsculas: la ruta ‘Bajo los Picos’

Si lo tuyo es la montaña, ponte las botas porque desde Mogrovejo parte una ruta circular de 9 kilómetros llamada ‘Bajo los Picos’. Senderos que cruzan bosques de hayas y robles, prados con ganado y arroyos de aguas cristalinas que bajan directos de la montaña. El momento estrella: el cruce del arroyo Aguas Negras con los Picos de Europa desplegados al fondo. Respira hondo, que lo vas a necesitar para asimilar tanta belleza.

Y por los alrededores…

No te marches sin:

  • Pasarte por Potes, con sus puentes y su tapeo, perfecto para rematar el día.

  • Visitar el Monasterio de Santo Toribio y llegar hasta la Ermita de San Miguel, un mirador que quita el hipo.

  • Subir al cielo (literal) con el teleférico de Fuente Dé. En 4 minutos estarás a más de 1.800 metros de altura con Cantabria a tus pies.

  • Sentarte a disfrutar un buen cocido lebaniego, por ejemplo en el Hotel del Oso. Puro sabor de montaña.

Consejos para el visitante

  • Aparcar: hay un aparcamiento gratuito al final del pueblo. Llega pronto si es festivo o temporada alta.

  • Comer algo: pásate por el bar Quesos y Cosas, ideal para probar productos locales o tomar una cerveza al sol.

  • ¿Cuánto tiempo?: el pueblo se ve en una hora, pero si haces la ruta de senderismo, reserva al menos medio día.

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