Este rincón de Cantabria tiene uno de los mayores puentes tibetanos del país
Y no es solo su espectacular recorrido lo que atrae a los amantes de la aventura, sino uno de sus mayores reclamos: el puente tibetano más largo de España, con 90 metros de pasarela suspendida a más de 100 metros de altura.
Un itinerario de vértigo para todos los públicos
La Vía Ferrata de La Hermida se sitúa en el municipio de Peñarrubia, Cantabria, y está considerada de dificultad media, por lo que es apta para personas con cierta forma física y sin necesidad de experiencia previa en escalada. En total, el recorrido ofrece cuatro tramos, cada uno con distintas posibilidades de acceso y salida, lo que permite adaptar la experiencia al nivel y tiempo disponible de cada aventurero.
Desde los primeros pasos en la pared hasta el ascenso final a la cima, el itinerario transcurre por tramos verticales y horizontales, equipados con peldaños, grapas, pasamanos y cables de acero, que permiten progresar con seguridad y disfrutar de vistas que cortan la respiración.
El protagonista: un puente de récord
Pero sin duda, el plato fuerte del recorrido llega cuando se alcanza el puente tibetano, una estructura de madera y acero de 90 metros de largo, que se balancea suavemente sobre el vacío, con más de 100 metros de caída bajo los pies. Cruzarlo no solo es una cuestión de equilibrio y técnica, sino también de valentía. Es el más largo de España dentro de una vía ferrata, y uno de los más espectaculares por su entorno natural: los acantilados calizos del Desfiladero de La Hermida y las profundidades del río Deva.
Además de este, hay otro puente tibetano de 45 metros, una pasarela más estrecha con cables tensados que también pone a prueba la templanza de los participantes.
Accesibilidad y entorno natural
Una de las grandes ventajas de esta vía ferrata es su accesibilidad. Se encuentra a solo 10 minutos a pie desde la carretera nacional N-621, lo que permite a muchos visitantes combinar la actividad con otras rutas o visitas por la comarca de Liébana. El recorrido está cerca de localidades como Potes, Panes o San Vicente de la Barquera, y es fácil de localizar para quienes vienen en coche o en transporte público.
Además de la experiencia deportiva, quienes se animan a realizar la ruta se encuentran inmersos en un paisaje espectacular, con paredes verticales, bosques, formaciones rocosas y vistas sobre el sinuoso curso del río Deva. No es raro avistar aves rapaces surcando el cielo o, si se tiene suerte, algún corzo en los alrededores.
Consejos prácticos y seguridad
El recorrido se realiza siempre equipado con casco, arnés y disipador de energía, elementos imprescindibles que garantizan la seguridad del usuario. Aunque muchas empresas de turismo activo en la zona ofrecen el alquiler del equipo y la posibilidad de ir acompañado por un guía profesional, también es una opción válida para quienes ya tienen experiencia.
Como en toda actividad de montaña, conviene llevar calzado adecuado, guantes de agarre, agua, ropa cómoda y consultar la meteorología, ya que la vía puede volverse peligrosa con lluvia o viento fuerte.
Una aventura cantábrica que deja huella
La Vía Ferrata de La Hermida es una mezcla de naturaleza salvaje, historia montañera y superación personal. Una experiencia que permite disfrutar de uno de los paisajes más bellos de Cantabria desde una perspectiva poco común: suspendido en el aire, con los Picos de Europa como telón de fondo.
Ideal para los amantes de la adrenalina, los paisajes y las emociones fuertes. Porque si hay un sitio en el norte de España donde el vértigo se convierte en belleza, ese lugar es La Hermida.

