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Teresa Ribera vicepresidenta de la Comisión Europea: los socialistas ceden ante los candidatos de Meloni y Orbán

La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Teresa Ribera. / Eduardo Parra
El acuerdo en Bruselas permitirá a Ursula von der Leyen iniciar su segundo mandato al frente de la Comisión Europea sin más demoras, y con Teresa Ribera como una de las vicepresidentas clave

El nuevo Gobierno de Ursula von der Leyen comenzará a operar el próximo 1 de diciembre, y según como publica El Debate, lo hará con Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea. El Partido Popular Europeo (PPE) ha decidido apoyar la designación de la actual vicepresidenta del Gobierno de España tras un acuerdo alcanzado con los socialdemócratas, desbloqueando así la formación del nuevo Ejecutivo europeo.

Esta decisión supone un choque directo con la postura del Partido Popular español, que se ha opuesto firmemente al nombramiento de Ribera debido a las críticas por su gestión de la DANA que asoló Valencia, así como a su trayectoria en el Ministerio para la Transición Ecológica. Sin embargo, las negociaciones en Bruselas entre las tres principales familias políticas -populares, socialistas y liberales- han logrado un consenso.

Acuerdo para salvar la Comisión

El acuerdo fue posible gracias a que los socialistas europeos, liderados por Iratxe García, utilizaron como moneda de cambio el nombramiento de Raffaele Fitto, candidato respaldado por la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, y miembro del PPE. Los socialistas, inicialmente contrarios a este nombramiento, condicionaron su apoyo a que los populares aceptaran a Teresa Ribera como vicepresidenta de la Comisión Europea para la Transición Limpia, Justa y Competitiva.

Por su parte, Pedro Sánchez jugó un papel clave al presionar a la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, para que no cediera a las reticencias internas de su propio partido, el PPE. Las negociaciones culminaron este miércoles con un acuerdo definitivo tras varias semanas de tensión en Bruselas.

Condiciones y concesiones

El respaldo del PPE a Ribera viene con condiciones: la vicepresidenta española debe superar su comparecencia ante el Parlamento Europeo, donde se espera que explique su gestión durante la DANA en las Cortes Españolas. Este paso será crucial para garantizar que cumple con las expectativas y consolidar su nombramiento.

En contrapartida, los socialistas han aceptado sin objeciones que Raffaele Fitto, a quien en el pasado calificaron de ultraderechista, ocupe el mismo nivel jerárquico que Ribera como vicepresidente de la Comisión. Este gesto ha generado críticas por la aparente contradicción en la postura de los socialistas españoles, quienes anteriormente acusaron al Partido Popular de acercarse a la derecha más radical.

División en el PP español

La postura del PPE contrasta con la oposición férrea del PP español, que ha utilizado todos los recursos disponibles para frenar el nombramiento de Ribera. Los populares han argumentado que su gestión en España, particularmente en temas relacionados con la transición ecológica y la respuesta a emergencias climáticas, no la hace merecedora de un puesto en la Comisión Europea.

Sin embargo, el PP español se encuentra ahora en una posición delicada. Aunque los eurodiputados populares españoles votarán en contra de Ribera en la sesión plenaria del Parlamento Europeo que se celebrará la próxima semana en Estrasburgo, la mayoría necesaria para aprobar el nuevo Colegio de Comisarios ya está garantizada gracias al respaldo de las tres grandes familias políticas europeas.

Impacto político

El desenlace pone de manifiesto las diferencias estratégicas entre el PP español y el PPE. Para el Partido Popular Europeo, garantizar la formación de un Ejecutivo estable en Bruselas ha primado sobre las críticas hacia Ribera. Por su parte, Pedro Sánchez logra un triunfo diplomático al conseguir que su candidata supere los obstáculos, aunque a costa de apoyar a Fitto, un movimiento que puede ser utilizado por sus oponentes políticos para señalar incoherencias en su discurso contra la "ultraderecha".