Así preparó "el yihadista" los asesinatos en Austria: de la radicalización en TikTok al asesinato
Lo increíble se ha confirmado: el ataque con cuchillos en Villach fue un atentado con trasfondo islamista. El diario local "Krone" repasó los meses en los que el autor del ataque, Ahmad G., de 23 años, se habría radicalizado en Internet, principalmente a través de TikTok.
La matanza que se estremeció a Austria el pasado sábado en Villach no fue un arrebato espontáneo. Ahmad G., el inmigrante sirio de 23 años que asesinó a puñaladas a una menor de 14 años e hirió a otras cinco personas, llevaba meses preparándose para su ataque. La policía ha confirmado que el atacante se había radicalizado a través de internet, especialmente en TikTok, donde consumía contenido islamista extremo y seguía a predicadores del odio.
Un proceso de radicalización acelerado.
Ahmad G. llegó a Austria en 2020 y obtuvo asilo con un permiso de residencia válido hasta 2028. Sin antecedentes penales ni sospechas previas por parte de las autoridades, logró mantenerse fuera del radar de los servicios de inteligencia. Sin embargo, testimonios de antiguos vecinos han revelado que su comportamiento se había vuelto cada vez más problemático y que había realizado viajes frecuentes a Alemania, donde incluso pasó un tiempo en prisión.
Los investigadores encontraron en sus varios apartamentos banderas del Estado Islámico y otros materiales propagandísticos, lo que confirma su adhesión a la ideología yihadista. Se cree que, al igual que otros terroristas recientes en Europa, su radicalización se produjo de forma acelerada a través de las redes sociales, donde encontró una plataforma sin restricciones para el adoctrinamiento.
La preparación del ataque
Ahmad G. adquirió días antes del ataque un cuchillo con una hoja de diez centímetros de largo por unos 150 euros. No era un arma cualquiera: estaba diseñada para infligir el máximo daño posible. Consciente de que su acción podía costarle la vida, el terrorista no dejó señales de arrepentimiento en sus últimos días.
El sábado, poco después de las 16:00 horas, Ahmad G. recorrió el centro de Villach, en pleno ambiente de carnaval, buscando el momento adecuado para atacar. Eligió a sus víctimas al azar, apuñalando brutalmente a los transeúntes. Entre ellos, un niño de 14 años, Christoph (nombre ficticio), que falleció en el acto. Otras cinco personas, incluidos dos jóvenes de 15 años, resultaron heridas de gravedad.
Sin remordimientos tras la masacre
Cuando fue detenido, el terrorista no mostró ni un ápice de remordimiento. Según la jefa de la policía de Carintia, Michaela Kohlweis, Ahmad G. incluso se rió al ver el arma reglamentaria desenvainada de los agentes, como si esperara ser abatido en el acto. Su actitud ha llevado a los investigadores a considerar la posibilidad de que buscara una “muerte por policía”, un método utilizado por yihadistas que prefieren morir en un enfrentamiento con las fuerzas de seguridad antes que ser arrestados.
Consecuencias y medidas de seguridad
El atentado ha provocado una ola de indignación en Austria. El ministro del Interior, Gerhard Karner, ha anunciado que se implementarán controles masivos sin necesidad de sospecha previa, especialmente dirigidos a solicitantes de asilo de origen sirio y afgano. Hasta ahora, la policía solo tenía autoridad para inspeccionar centros de acogida, pero con la nueva legislación podrán registrar domicilios privados en busca de signos de radicalización.
Mientras tanto, Villach sigue de luto. El ambiente festivo del carnaval ha sido sustituido por marchas fúnebres y banderas a media asta. Amigos y familiares de la víctima depositan flores en el lugar del ataque, incapaces de comprender cómo un joven inocente pudo convertirse en objetivo de un asesino motivado por el fanatismo.
El terror en Villach no fue un hecho aislado. Es el resultado de una radicalización que se expande sin control por Europa y que encuentra en las redes sociales una herramienta peligrosa para reclutar nuevos extremistas.