españa

La UCO se blinda contra el poder: 550 agentes para tumbar la corrupción

La UCO, la unidad más temida por corruptos y políticos, redobla su blindaje y desafía las presiones del entorno de Pedro Sánchez tras protagonizar las investigaciones más explosivas del año
Desde un búnker operativo, 550 agentes trabajan en silencio mientras caen nombres ilustres. / EP
Desde un búnker operativo, 550 agentes trabajan en silencio mientras caen nombres ilustres. / EP

En un año marcado por el estallido de escándalos judiciales, la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil se ha consolidado como una pieza clave en la investigación de los casos más delicados y de mayor impacto político y social. La unidad ha redoblado su blindaje interno para resistir presiones externas, reforzando su estructura con 550 agentes especializados en delitos económicos, corrupción, crimen organizado y cibercriminalidad.

Fuentes internas confirman que los investigadores actúan bajo máxima independencia, alejados de ruidos políticos o mediáticos, pese a que muchas de sus pesquisas afectan directamente a miembros del actual Gobierno, incluidos familiares del presidente Pedro Sánchez.

Presiones, filtraciones y resistencia interna

El malestar en el cuerpo creció tras lo ocurrido el pasado 8 de octubre, cuando diputados exhibieron en el Congreso un informe reservado sobre el caso Cerdán. El documento, elaborado por la propia UCO, debería haber permanecido bajo custodia judicial. La escena fue interpretada dentro del cuerpo como un intento de instrumentalización política del trabajo policial, y varios agentes expresaron su indignación: “Estamos cansados de que nos utilicen”.

Ese episodio fue sólo la punta del iceberg. Según relatan desde el interior del cuerpo, la UCO ha soportado presiones directas y veladas desde diferentes esferas de poder, especialmente en investigaciones que implican al círculo más estrecho de Sánchez: su esposa Begoña Gómez, su hermano David Azagra, y figuras como el exministro José Luis Ábalos, el exasesor Koldo García o el propio Santos Cerdán.

Lenguaje cifrado y tramas de corrupción

Entre las investigaciones más destacadas del año se encuentran las pesquisas sobre pagos en metálico y presuntas mordidas por contratos públicos. Agentes de la UCO han detectado el uso de lenguaje en clave en conversaciones interceptadas en el marco del caso Ábalos: palabras como «soles», «lechugas» o «chistorras» sustituían a billetes de 500, 100 o 200 euros, con el objetivo de ocultar pagos ilícitos.

Además, la unidad ha colaborado en diligencias que afectan al caso Plus Ultra, al entorno del ex presidente Zapatero, así como al caso Cerdán, investigando indicios de una red paralela de influencia desde Ferraz.

Más allá de la corrupción: crimen organizado y delitos graves

Pese al protagonismo adquirido por los casos políticos, la UCO no es sólo una unidad anticorrupción. De sus 550 agentes, muchos trabajan en áreas como Delitos contra las Personas, Narcotráfico, Cibercrimen y Coordinación Operativa. En los últimos meses, han liderado operaciones que han permitido capturar prófugos internacionales, desarticular bandas de trata y explotación sexual, e incautar grandes cantidades de droga en todo el país.

Nuevo liderazgo, misma línea de trabajo

La llegada del coronel Merino, experto en seguridad nacional y exayudante de campo del rey Felipe VI, a la jefatura de la unidad, ha reforzado la estrategia de aislamiento operativo y resistencia institucional frente a cualquier intento de interferencia. Fuentes de la Guardia Civil destacan que la UCO se ha “bunkerizado” para asegurar que todas las investigaciones sigan su curso sin condicionamientos políticos.

Independencia frente al poder político

La UCO también ha investigado tramas vinculadas al Partido Popular, como el caso Gürtel, Púnica, Lezo o Kitchen, lo que refuerza su imparcialidad operativa. La unidad recuerda que ninguna sigla está exenta de su radar y que todas las investigaciones se someten al control judicial.

Comentarios