accidente ferroviario

Puente se autoexculpa del accidente de Adamuz y descarta fallos de mantenimiento

Adif ha respaldado la versión del Ministerio, recordando que se han invertido 700 millones de euros en la línea Madrid–Sevilla y que no se hallaron fallos estructurales en las revisiones previas al siniestro

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (c), junto al director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera (d), y al director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez (i), durante una rueda de prensa. / Gustavo Valiente
El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente (c), junto al director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera (d), y al director de Operaciones de Renfe, José Alfonso Gálvez (i), durante una rueda de prensa. / Gustavo Valiente

El ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, Óscar Puente, se ha autoexculpado de forma explícita del accidente ferroviario de Adamuz (Córdoba), en el que han fallecido 43 personas, al asegurar que no existe ninguna evidencia que permita atribuir la tragedia a un fallo de mantenimiento, a la obsolescencia de la red ni a una falta de inversión pública.

En una extensa comparecencia celebrada en el Ministerio de Transportes, Puente ha defendido la actuación de su departamento y del gestor de infraestructuras Adif, insistiendo en que la red ferroviaria española está “revisada en profundidad” y cumple con todos los estándares de seguridad exigidos por la normativa europea.

«Si hay algo evidente esta semana es que no ha sido el mantenimiento, ni la obsolescencia ni la falta de controles lo que ha desembocado en este accidente», ha afirmado el ministro, subrayando que el siniestro no puede explicarse por carencias estructurales conocidas del sistema. Puente ha pedido, además, desvincular el debate sobre la inversión ferroviaria de lo ocurrido en Adamuz, aunque ha reconocido que puede ser una discusión legítima a abordar en otro contexto.

Un problema “inédito” en la red ferroviaria española

A renglón seguido, el titular de Transportes ha introducido un mensaje más enigmático al señalar que el origen del accidente podría responder a un problema “mucho más complejo” y posiblemente inédito en la red ferroviaria española. «Probablemente es un problema que nunca hemos vivido antes en nuestra red, que nunca se ha manifestado de esta forma», ha indicado, sin concretar a qué tipo de fenómeno se refiere.

En ese sentido, Puente ha defendido que será la investigación técnica en curso la que permita identificar la causa exacta y, posteriormente, adoptar medidas para evitar que un suceso “tan singular” vuelva a repetirse. Hasta entonces, ha pedido prudencia y ha rechazado establecer conclusiones prematuras.

Las marcas en los bogies y la cautela del Ministerio

Uno de los puntos más sensibles abordados en la comparecencia ha sido el de las marcas detectadas en los bogies delanteros de los cinco primeros coches del tren Iryo que descarriló. Puente ha explicado que los técnicos han analizado otros trenes que circularon por el mismo punto ese día y que también se han encontrado marcas, aunque de menor entidad, en dos convoyes anteriores.

Pese a ello, el ministro ha insistido en que sería “muy aventurado” concluir que esas señales implican automáticamente un defecto de la infraestructura. «Es una posibilidad innegable, pero yo no puedo establecer ese criterio porque ni siquiera lo hacen los técnicos a cargo de la investigación», ha recalcado.

Sin auditoría extraordinaria y con inspecciones recientes

En coherencia con ese planteamiento, Puente ha descartado la realización de una auditoría extraordinaria sobre la red ferroviaria. Según ha explicado, las infraestructuras ya están sometidas a un sistema de revisiones exhaustivo conforme a la normativa europea. En el caso concreto del tramo de Adamuz, ha recordado que la vía fue renovada recientemente y ha superado cuatro inspecciones en los últimos tres meses.

El director de Tráfico de Adif, Ángel García de la Bandera, ha respaldado esta tesis detallando que no se detectó “ningún fallo” en las comprobaciones realizadas en octubre, noviembre y enero, y que todos los parámetros estaban dentro de los márgenes previstos.

Las limitaciones de velocidad y el conflicto con los maquinistas

Otro de los focos de controversia ha sido la aplicación de limitaciones temporales de velocidad tras el accidente. Desde Adif se ha defendido que se trata de un “proceso habitual” para adaptar la circulación a trabajos, revisiones técnicas o avisos de posibles anomalías. Puente ha añadido que, ante cualquier duda relacionada con la seguridad o incluso con el confort, se reduce la velocidad de forma preventiva.

Por último, el ministro se ha referido a la huelga convocada por los maquinistas para febrero. Ha asegurado que entiende su estado de ánimo y sus reivindicaciones, pero ha rechazado que una huelga general sea la mejor vía para canalizarlas, mostrando su disposición al diálogo para evitar los paros.

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