Los obispos reconocen que Moncloa quiso retirar la cruz del Valle de los Caídos
La Conferencia Episcopal respalda de forma unánime el proceso de diálogo con Moncloa, que contempla mantener la cruz, la basílica y la comunidad benedictina
La Conferencia Episcopal Española (CEE) ha confirmado este viernes que entre las propuestas iniciales del entorno del Gobierno de Pedro Sánchez figuraba la destrucción de la cruz del Valle de los Caídos, además de la desacralización de la basílica y la expulsión de la comunidad benedictina. Así lo ha asegurado el secretario general de la CEE, monseñor Francisco César García Magán, durante la rueda de prensa posterior a la 127ª Asamblea Plenaria de los obispos españoles.
Estas exigencias fueron abordadas en las conversaciones mantenidas entre la Iglesia y el Gobierno, así como en el encuentro del pasado 11 de octubre entre el presidente del Ejecutivo y el papa Francisco en el Vaticano.
En respuesta a esas propuestas, la Iglesia logró fijar tres condiciones fundamentales en su diálogo con Moncloa:
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Mantener el culto católico en la basílica como lugar de oración por todos los caídos.
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Garantizar la permanencia de una comunidad monástica benedictina.
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Conservar la cruz monumental, símbolo central del conjunto.
“La cruz no se puede destruir porque es el símbolo del amor, la entrega y el perdón de Jesucristo”, afirmó García Magán, subrayando que este punto fue clave en las negociaciones.
Un acuerdo aún no firmado
Aunque se ha avanzado en las conversaciones, todavía no existe un acuerdo formal. Según ha explicado el portavoz de los obispos, solo se han intercambiado «cartas y notas» que contienen los términos pactados. “Estos puntos deben aún sustanciarse en un acuerdo escrito que no está cerrado”, indicó García Magán.
Durante la Asamblea Plenaria, el tema del Valle de los Caídos —renombrado por el Gobierno como Valle de Cuelgamuros— fue discutido internamente, y los obispos respaldaron por unanimidad la actuación de la Iglesia en este proceso. “No hubo ninguna voz discrepante”, recalcó el portavoz.
El cardenal arzobispo de Madrid, José Cobo, ha sido el interlocutor principal con el Ejecutivo, en coordinación con el nuncio apostólico en España, monseñor Bernardito Auza, y los propios monjes benedictinos, quienes han participado directamente en las negociaciones.
El cese del prior y la reacción social
Como parte de este proceso, se produjo recientemente el cese del prior de la abadía, fray Santiago Cantera, sustituido por fray Alfredo Maroto. García Magán indicó que los monjes han estado involucrados y han refrendado los términos del diálogo.
Durante la semana, se han sucedido manifestaciones frente a la sede de la CEE. El portavoz episcopal describió a los asistentes como “una realidad heterogénea”, desde fieles rezando el rosario hasta personas que proferían insultos a los obispos. Afirmó que la Iglesia respeta el derecho a manifestarse, pero pidió que se ejerza “con respeto”.
El papel del Gobierno
Según García Magán, el Gobierno fue quien filtró parte de las negociaciones, incluyendo la reunión de febrero entre el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, y el secretario de Estado vaticano, cardenal Pietro Parolin. En dicha reunión se ratificaron los tres puntos clave de consenso.
Por el momento, la Iglesia insiste en preservar los espacios religiosos del recinto monumental y rechaza cualquier intento de eliminar sus símbolos esenciales, como la cruz. La postura del Vaticano, según se ha recordado, ha sido siempre la de valorar el Valle como “una obra monumental única”.