Un micrófono abierto revela nerviosismo del Gobierno por el informe sobre Santos Cerdán
Durante la emisión del programa Hora 25 de la Cadena SER, la periodista Inma Carretero, convencida de que no estaban en antena, cometió un desliz en directo que expuso la tensión interna que se vive en el Ejecutivo por el inminente informe de la Unidad Central Operativa (UCO) sobre Santos Cerdán, secretario de Organización del PSOE.
La escena se desarrolló cuando el presentador Aimar Bretos le preguntó por novedades desde el Partido Socialista. Inma respondió:
"Pues estoy justo con María Jesús Montero hablando y me dice: ¿pero alguien tiene el informe? (...) Están perdidísimos. ¿Tienes el informe? ¿Sabes de alguien que tenga el informe? No lo tienen, y Pedro lo que les está trasladando es que..."
Fue entonces cuando Bretos la interrumpió con un seco: "Inma, estamos en antena, eh", lo que provocó unos segundos de silencio y una respuesta perpleja de la periodista: "¿Perdón? ¡Ah!... perdón."
Reacciones y significado del desliz
Este patinazo en directo no ha pasado desapercibido. En redes sociales y medios críticos se interpreta como una muestra del desconcierto y descoordinación dentro del Gobierno ante un informe que, según han adelantado otros medios, implica directamente a Cerdán en supuestos cobros de comisiones ilegales relacionadas con adjudicaciones públicas en Navarra.
El hecho de que la vicepresidenta primera y ministra de Hacienda, María Jesús Montero, preguntara insistentemente por el informe revela, según los analistas, que ni los altos mandos del Gobierno tienen acceso claro a su contenido, lo que alimenta las sospechas de grave preocupación institucional.
El contexto: informe de la UCO y caso de corrupción
El informe en cuestión, que se espera sea clave en las investigaciones abiertas por el Tribunal Supremo, recogería, según diversas filtraciones:
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Grabaciones a Santos Cerdán, número tres del PSOE, relacionadas con el cobro de comisiones ilegales.
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Supuestas conexiones con adjudicaciones de obra pública.
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Nuevas pruebas que podrían derivar en responsabilidades penales y un impacto directo en la cúpula del partido.
La filtración accidental de este nivel de preocupación interna llega en un momento especialmente delicado para el Gobierno, asediado por múltiples escándalos (como el caso Koldo, el de Begoña Gómez o los vínculos con Leire Díez).