La familia Hidalgo protege su patrimonio hotelero antes del rescate de Air Europa
Como informa VozPópuli, tras una investigación, en el verano de 2020, la familia Hidalgo, propietaria de Globalia y de la aerolínea Air Europa, realizó un movimiento estratégico para asegurar el rescate financiero de su compañía, enfrentada a las dificultades económicas agravadas por la pandemia. Globalia informó públicamente de una fusión de su división hotelera, Be Live Hotels, con Bluebay Hotels, un anuncio que se interpretó como una forma de desvincular un importante patrimonio inmobiliario del balance del grupo. Este patrimonio, valorado en 2.000 millones de euros, incluía 32 hoteles de Be Live Hotels y casi 10.000 habitaciones.
La noticia se difundió el 3 de agosto de 2020, justo cuando se celebraba el último Consejo de Ministros antes del parón veraniego, en medio de las dudas de algunos miembros del Gobierno sobre la conveniencia de rescatar a la aerolínea sin que los Hidalgo aportaran una parte de su fortuna personal. Al día siguiente, según fuentes documentadas por la UCO (Unidad Central Operativa de la Guardia Civil), una llamada conjunta entre Pedro Sánchez y el entonces ministro de Transportes, José Luis Ábalos, al director de Globalia, Javier Hidalgo, confirmó que el rescate estaba prácticamente asegurado, lo que disipó las inquietudes de la familia.
Sin embargo, la supuesta fusión nunca llegó a materializarse, y tras aquel anuncio inicial, poco se volvió a saber de este proyecto. Fuentes del sector apuntan a que la verdadera intención detrás de esta maniobra era proteger el patrimonio hotelero de los Hidalgo, desvinculándolo de la situación de Globalia, de modo que no estuviera sujeto a las condiciones del rescate.
El rescate de Air Europa, gestionado por la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales), estaba envuelto en controversia. Ábalos y la entonces ministra de Economía, Nadia Calviño, expresaron su preocupación en varias reuniones, cuestionando si el rescate era lo mejor para el Estado y pidiendo a la familia Hidalgo que aportara parte de su fortuna para evitar posibles críticas sociales. Calviño mostró especial inquietud al recordar que en febrero de 2020, los Hidalgo habían realizado un reparto de dividendos de 35 millones de euros entre los accionistas, justo antes del estallido de la pandemia en Europa, cuando ya se conocían sus efectos en China e Italia.
La presión para completar el rescate no solo respondía a las dificultades económicas generadas por el COVID-19, sino también a la amenaza de que Iberia cancelara la compra de Air Europa, que había sido anunciada en noviembre de 2019 y valorada en 1.000 millones de euros. Según la UCO, Moncloa, bajo la dirección de Pedro Sánchez, desempeñó un papel clave para impulsar el rescate, a pesar de las dudas de Hacienda y Economía.
El pago de dividendos en febrero de 2020 se hizo en un momento en que aún no se preveía la crisis global, lo que lo hacía legal, pero en julio de 2020 levantó dudas en el Gobierno sobre la solvencia de Globalia y la idoneidad de un rescate millonario sin compromiso personal de los Hidalgo. De hecho, el Ministerio de Hacienda retiró su apoyo directo al rescate, que finalmente fue gestionado por la SEPI.
En el trasfondo de esta operación, fuentes apuntan a la influencia de Moncloa y de asesores cercanos a Sánchez para que el rescate se concretara, como supuestamente comentaban los propios Hidalgo y sus contactos gubernamentales. La operación se tradujo en el rescate más ágil y voluminoso concedido a una empresa española durante la pandemia, lo cual consolidó la ayuda estatal a Globalia en términos favorables para la familia Hidalgo.