Illa obedece la estrategia de Sánchez y viaja a Bruselas para verse con Puigdemont
El presidente de la Generalitat, Salvador Illa, mantendrá este martes un encuentro con el expresidente catalán fugado de la justicia, Carles Puigdemont, en Bruselas. Esta cita, que se celebra en plena tormenta judicial que rodea al PSOE, marca un nuevo capítulo en la hoja de ruta del independentismo catalán y sus pactos con el Gobierno de Pedro Sánchez.
La Generalitat ha oficializado la reunión en un comunicado difundido este lunes, confirmando que el encuentro tendrá lugar en la delegación del Govern ante la Unión Europea a las 16:15 horas. Será la primera vez que ambos dirigentes se vean cara a cara desde la investidura de Illa, y la cita se celebrará a puerta cerrada, sin la presencia de representantes de sus partidos ni de medios de comunicación.
Una reunión con implicaciones políticas de alto nivel
El hecho de que la reunión se celebre en una sede institucional del Govern le otorga un rango oficial que no ha pasado desapercibido. Según Vozpópuli, el movimiento responde a una estrategia clara por parte del Gobierno catalán para dar legitimidad política a Puigdemont, quien sigue reclamado por la justicia española y se encuentra prófugo desde 2017.
Illa justifica el encuentro en su voluntad de fomentar el diálogo, al que define como «el motor de arranque del coche en democracia». No obstante, fuentes próximas al entorno gubernamental reconocen que el encuentro busca también reforzar la posición de Pedro Sánchez ante la presión de Junts per Catalunya para cumplir con los pactos de investidura, especialmente en lo que respecta a la aplicación efectiva de la ley de amnistía.
Zapatero abrió el camino desde Suiza
El viaje de Illa se produce tan solo unos días después de que José Luis Rodríguez Zapatero se desplazara a Suiza para reunirse con la cúpula de Junts, en una operación paralela dirigida a mantener vivo el frágil apoyo parlamentario del bloque independentista al Gobierno central. En esa cita participaron Puigdemont, Jordi Turull y Míriam Nogueras, por parte de Junts, y Zapatero y Juanfran Serrano, por parte del PSOE.
En dicho encuentro, Zapatero habría intentado minimizar el impacto de los casos de corrupción que afectan al PSOE, llegando incluso a calificar esos escándalos como “algo pasajero”, según fuentes citadas por Vozpópuli. Sin embargo, las negociaciones avanzaron poco, ya que Junts insiste en que no apoyará nuevas leyes si no se cumplen íntegramente los compromisos adquiridos en el pacto de investidura.
Junts afea a Illa el retraso
Aunque la Generalitat asegura que la iniciativa de la reunión parte del propio Salvador Illa, desde Junts se ha recibido con escepticismo. El secretario general del partido, Jordi Turull, ha declarado que la cita “llega muy tarde”, y ha recordado que Illa ya estuvo en Bruselas en dos ocasiones anteriores sin reunirse con Puigdemont.
Turull, en declaraciones a RAC1, afirmó: «Illa hace lo que le dice Sánchez», en alusión a la dependencia de la estrategia catalana respecto a las directrices del presidente del Gobierno. A pesar del desencanto, Junts ha aceptado la reunión por “respeto institucional”, aunque deja clara su posición de exigencia: amnistía total, oficialidad del catalán en la UE y competencias en inmigración.
Una imagen controvertida en plena crisis judicial
La cita entre Illa y Puigdemont se produce mientras el PSOE se enfrenta a una ola de escándalos judiciales, con casos que afectan directamente a miembros del Gobierno, altos cargos y figuras cercanas al partido. En este contexto, el viaje del presidente catalán a Bruselas, en calidad de representante institucional, para reunirse con un prófugo judicial, refuerza las críticas sobre el precio político de la gobernabilidad de Sánchez.
Además, la presencia de Puigdemont en la agenda institucional del Govern puede agravar el malestar dentro del aparato judicial y de amplios sectores de la opinión pública, que consideran que se está blanqueando políticamente a un líder que aún no ha rendido cuentas ante la justicia española.