El Gobierno se escuda en los aranceles para justificar su parálisis presupuestaria
Pedro Sánchez ha vuelto a retrasar la presentación de los Presupuestos Generales del Estado, esta vez escudándose en la amenaza arancelaria de Trump. Sin apoyos suficientes en el Congreso, el Ejecutivo opta por la estrategia del miedo económico para evitar su responsabilidad constitucional
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha comenzado a preparar el terreno político y mediático para aplazar la presentación de los Presupuestos Generales del Estado de 2025, utilizando como argumento la guerra comercial iniciada por Donald Trump y su impacto económico. Según publica THE OBJECTIVE, el Ejecutivo reconoce que "los Presupuestos pasan a un segundo plano" y pone el foco en la amenaza de los aranceles estadounidenses como cortina de humo para sortear una responsabilidad constitucional que lleva años sin cumplirse, según informa The Objective.
Un bloqueo político e institucional
Junts per Catalunya no cede en sus exigencias y condiciona cualquier acercamiento a la aprobación definitiva de la Ley de Amnistía, en especial para los casos de malversación. Podemos, por su parte, amenaza con boicotear las cuentas de 2026 como medida de presión ante su conflicto interno con Sumar, y en un intento por evitar su desaparición política. En este contexto, el Gobierno no dispone de apoyos suficientes para sacar adelante un nuevo proyecto presupuestario.
Estrategia de distracción: los aranceles y la "economía de guerra"
En Moncloa se impone la narrativa de una situación de emergencia nacional, con Sánchez en lo que fuentes internas definen como “modo pandemia”, buscando paralelismos con la crisis de la covid-19 para justificar la inacción presupuestaria. La estrategia política del Ejecutivo pasa por recalcar los riesgos económicos derivados de los aranceles anunciados por la futura Administración Trump, calificando el contexto como “cambio en el orden mundial”.
El propio ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha estimado ya un impacto de hasta medio punto en el crecimiento del PIB español como consecuencia del nuevo proteccionismo estadounidense. Moncloa aprovecha ese escenario para posponer sine die la elaboración y presentación de unos Presupuestos para los que, en realidad, no hay respaldo parlamentario.
Comunicación política y desgaste institucional
El Gobierno ha encargado a Carlos Cuerpo liderar la narrativa económica ante la opinión pública y los partidos. Considerado un perfil técnico y moderado, Cuerpo ha sido el encargado de tender puentes con la oposición, especialmente con el responsable económico del PP, Juan Bravo, con quien mantiene una interlocución fluida. Esta maniobra busca generar la apariencia de un esfuerzo concertado mientras eludían la responsabilidad constitucional de presentar las cuentas públicas.
En paralelo, el PSOE ha ordenado a su Ejecutiva federal y a los grupos parlamentarios la organización de actos por todo el país para explicar los aranceles y su supuesta repercusión sobre la economía española. Uno de los primeros será este mismo martes en Elche, con la participación de Alejandro Soler, secretario ejecutivo de Política Municipal.
Un nuevo hito: gobernar sin Presupuestos
En off the record, fuentes del Gobierno reconocen a THE OBJECTIVE que la prioridad no es elaborar los Presupuestos, sino encontrar argumentos sólidos para justificar su no presentación. De confirmarse este escenario, Sánchez podría culminar su legislatura sin haber aprobado ni siquiera unos Presupuestos Generales del Estado, un precedente inédito en la historia democrática reciente de España.
La portavoz del Gobierno, Pilar Alegría, ya dejó entrever este desenlace al advertir que, de no haber garantías de éxito parlamentario, "no se hará perder el tiempo al Congreso". Así, el Ejecutivo se reserva la opción de no presentar las cuentas en absoluto, atribuyendo la parálisis a la incertidumbre internacional, mientras la verdadera causa sigue siendo la ausencia de apoyos y el desgate de su mayoría.
Sumar y Yolanda Díaz exigen a Sánchez cumplir con su deber
La propia vicepresidenta segunda, Yolanda Díaz, ha recordado en varias ocasiones que “presentar los Presupuestos es una obligación constitucional”. Sin embargo, Sumar está dividido internamente y no tiene fuerza real para imponer su criterio. El descontento por el control presidencialista del Gobierno crece también en los sectores socialistas más institucionalistas, que ven en este aplazamiento una nueva vulneración del marco constitucional.