Así operó el PSOE para blindarse de la corrupción que infecta al partido
Leire Díez exigió información interna para purgar a los investigadores del caso Koldo. Identificó al coronel Antonio Balas como objetivo a eliminar y aseguró tener el respaldo del Ejecutivo.
“Bajo ningún concepto pueden salir determinadas informaciones”. La frase, pronunciada por Leire Díez —militante del PSOE y operadora directa del aparato de Ferraz—, quedó registrada en actas oficiales redactadas por un mando de la Guardia Civil. Ofreció favores, ascensos y defensa jurídica pagada por el partido a cambio de silencio e información para desacreditar a la UCO. El Gobierno guarda silencio. El escándalo ya no es un rumor: está documentado.
Las reuniones que documentan una operación encubierta
El 10 y el 26 de marzo de 2025, Leire Díez se reunió con el comandante Rubén Villalba en Leganés. Según las actas confeccionadas por el propio mando de la Guardia Civil, Díez le pidió explícitamente que usara su relación con Víctor de Aldama para frenar filtraciones sobre el caso Koldo. Su frase fue rotunda: “Por todos los medios hay que conseguir que no siga tirando de la cuerda”.
Como contraprestación, la fontanera del PSOE le ofreció una rehabilitación profesional en el cuerpo, defensa jurídica gratuita con abogados afines, y una estrategia para anular su causa judicial. Todo, según dejó claro, con el respaldo de “los de arriba del Gobierno”, en referencia directa —según Villalba— a Pedro Sánchez y Santos Cerdán.
Una red de favores, juristas y silencios
Según reveló el diario El Mundo, Díez también ofreció sustituir al abogado de Villalba por uno de su entorno de confianza: el defensor de Koldo García, el del caso Hidrocarburos o el de Ábalos. Aclaró que el pago lo asumiría el partido: “Que me olvidase del pago de la nueva defensa”, dejó escrito el comandante.
La estrategia judicial no era improvisada: era centralizada y operada desde Ferraz. “Los abogados actuales han sido puestos por Leire y la estrategia la pone ella misma”, recogen las actas.
Eliminar a los “elementos subversivos”
Uno de los aspectos más inquietantes fue la solicitud expresa de Díez a Villalba: obtener información interna para “desmontar” a la cúpula de la Guardia Civil y “limpiar” a los mandos que ella calificaba como “elementos subversivos”. Apuntó directamente contra el coronel Antonio Balas, jefe de varias investigaciones sensibles para el Ejecutivo.
En todo momento, la militante socialista aseguró que sus propuestas contaban con la complicidad de la Fiscalía y de sectores de la Policía Nacional. Afirmó que tras una “purga”, Villalba recuperaría su carrera y ocuparía puestos de responsabilidad.
Confesiones políticas y desprecio por Ábalos
Díez se jactó de su cercanía con los principales investigados del caso: José Luis Ábalos y su ex asesor Koldo García. De Ábalos dijo que “acabará cayendo” y que ya no pueden ayudarle. Relató detalles personales sobre su entorno sentimental, y comparó su situación con la del expresidente balear Jaume Matas.
Sobre Koldo, aseguró que está “muy dolido con la Guardia Civil”, pero que se intentaría protegerle. De hecho, lanzó un “órdago” al Ministerio del Interior para evitar que le retiren la condecoración.
La lealtad de Ferraz a Santos Cerdán
En el tramo final del segundo encuentro, Leire Díez reafirmó que Santos Cerdán no caerá. “Por más contaminación o informaciones que salgan y le afecten, tiene la confianza plena de la estructura”, declaró, dejando claro que la consigna desde arriba es resistir, no asumir responsabilidades.
Un modelo que pone en jaque la democracia
Lo que muestran estas actas no es solo un caso de corrupción. Es la operación de un sistema de control político y judicial desde dentro del Estado. El uso de operadores como Leire Díez, con capacidad para ofrecer impunidad a cambio de silencio, rompe los principios esenciales de un Estado de Derecho.
Mientras el Gobierno guarda silencio, la pregunta queda en el aire: ¿Quién protege la democracia cuando el poder se blinda a sí mismo?
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