Armengol congela 25 leyes del Gobierno para evitar más derrotas en el Congreso
La presidenta del Congreso de los Diputados, Francina Armengol, ha optado por bloquear la tramitación de 25 iniciativas legislativas impulsadas por el Gobierno para evitar que puedan ser rechazadas en el actual contexto de debilidad parlamentaria. La información, según publica OKDIARIO, confirma que el Ejecutivo de Pedro Sánchez evita exponer sus propuestas a votaciones en el Pleno ante el riesgo evidente de nuevas derrotas.
Parálisis legislativa en plena legislatura
En lo que va de legislatura, el Gobierno de coalición entre PSOE y Sumar ha sufrido casi 40 derrotas parlamentarias, lo que ha forzado una estrategia de contención legislativa. De los 25 proyectos de ley actualmente paralizados en la Cámara Baja, 17 están estancados en fase de presentación de enmiendas, una en dictamen y siete más en fase de ponencia.
Entre las iniciativas más destacadas figura la Ley de Movilidad Sostenible, una propuesta impulsada por el ala socialista del Gobierno que acumula más de un año de parálisis. A pesar de que el Ejecutivo se planteó su aprobación en un “pleno escoba” antes del verano, la falta de respaldo parlamentario —especialmente tras las reticencias de Podemos— ha impedido que se someta a votación.
Podemos y los escándalos de corrupción como freno
La ruptura de confianza entre el PSOE y Podemos se ha agravado tras los escándalos de corrupción que afectan a dirigentes socialistas, como el del exsecretario de Organización, Santos Cerdán, actualmente en prisión. Esta tensión ha provocado que algunos partidos, que anteriormente ofrecían un apoyo crítico, ahora reconsideren su respaldo a leyes clave del Gobierno.
En el caso de la Ley de Movilidad Sostenible, Podemos ha frenado su apoyo alegando que el momento político actual no garantiza la estabilidad ni el consenso suficiente para abordar reformas estructurales.
Estrategia de supervivencia institucional
El bloqueo de estos proyectos legislativos responde a una estrategia de supervivencia adoptada por Moncloa y ejecutada por Armengol: evitar escenificar la debilidad parlamentaria del Ejecutivo. De hecho, la presidenta del Congreso ha maniobrado en varias ocasiones para que el presidente del Gobierno no tenga que someterse al control parlamentario en medio del deterioro político que sufre el Ejecutivo.
En la práctica, este bloqueo no solo entorpece el funcionamiento legislativo, sino que suspende reformas comprometidas por el propio Gobierno, tanto con sus socios como con Bruselas. En especial preocupa la falta de avance en materias como la salud pública, el empleo público, la reforma del sistema judicial, y la transición ecológica.
Un Congreso en funciones sin disolución
Mientras tanto, el Congreso permanece técnicamente activo, pero en la práctica, numerosas comisiones están paradas, plenos vacíos de contenido y el Ejecutivo actúa por decreto o prórroga, con escasa colaboración parlamentaria. La ley sanitaria impulsada por Sumar también se encuentra congelada, a pesar de los esfuerzos por parte del equipo de Yolanda Díaz para buscar apoyos que le permitan avanzar.
En este escenario, el Congreso parece funcionar como un órgano en funciones sin haber sido disuelto oficialmente, una situación que, de prolongarse, cuestionaría la legitimidad operativa del Gobierno en una legislatura bloqueada de facto.