Cuba abre fuego en el Caribe y Washington prepara su respuesta
El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ha mostrado cautela tras el ataque de Cuba a una lancha procedente de Florida que dejó varios muertos, y ha asegurado que el Gobierno de Donald Trump quiere verificar de forma independiente lo ocurrido antes de decidir su respuesta. No obstante, ha advertido que EE. UU. «responderá en consecuencia» cuando se esclarezcan los hechos.
Rubio insistió en que gran parte de la información conocida hasta el momento procede de las autoridades cubanas, por lo que Washington no adoptará ninguna medida hasta contrastar los datos mediante fuentes propias.
La versión del régimen cubano
Según la versión oficial de Cuba, la lancha navegaba ilegalmente en aguas territoriales cerca de Cayo Falcones cuando fue interceptada por la Guardia Costera. Las autoridades cubanas sostienen que los ocupantes no obedecieron las órdenes de detenerse y que se produjo un enfrentamiento armado.
El balance sería de cuatro fallecidos y seis heridos, todos cubanos residentes en Estados Unidos, además de un agente cubano herido.
Investigación en marcha en EE. UU.
La embajada de Estados Unidos en La Habana ha solicitado acceso a los supervivientes para conocer su situación y recabar su testimonio. Además, el fiscal general de Florida ha anunciado la apertura de una investigación paralela tras el incidente.
Rubio ha negado contactos con el Gobierno cubano sobre este asunto y ha descartado la participación de personal estadounidense en el tiroteo. Su mensaje ha sido claro: primero esclarecer los hechos, después actuar.
Cumbre regional y tensión diplomática
En paralelo, Estados Unidos ha invitado a Trinidad y Tobago y Guyana a una cumbre con líderes hispanoamericanos que se celebrará en marzo en Florida. Durante los encuentros recientes, Rubio abordó cuestiones relacionadas con Cuba, Haití y Venezuela, así como cooperación energética y de seguridad.
El incidente eleva la tensión en el Caribe y añade presión a las ya complejas relaciones entre Washington y La Habana, en un momento en el que la Administración Trump insiste en reforzar su política exterior en la región.
La investigación sigue abierta y la respuesta de Estados Unidos dependerá del resultado de las verificaciones independientes anunciadas por el Departamento de Estado.