23.01.2022 |
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BOXEO

La torre a derribar por ‘El Niño’

Con sus dos metros y sus apenas setenta kilos, Sebastián Fundora es toda una rareza en el circuito pugilístico | Llega invicto y tras su victoria más mediática | "Quiero demostrar que seré campeón del Mundo", advierte

A pesar de su imagen endeble, tiene más de un 70% de victorias por KO.
A pesar de su imagen endeble, tiene más de un 70% de victorias por KO.
La torre a derribar por ‘El Niño’

La torre infernal. Así llaman a Sebastián Fundora, el rival de Sergio García en la madrugada del próximo lunes. Era un apodo predecible teniendo en cuenta que es boxeador y que mide en torno a dos metros, unos dicen que 2,01 y otros que 1,97. De lo que no hay duda es de lo que pesa, ya que el próximo sábado tendrá que dar en la báscula un máximo de 147 libras, que es el límite que prohíbe sobrepasar la categoría superwelter. Hablamos de 66,678 kilos. Cuando salga a pelear superará los setenta, pero sigue siendo un peso ridículo para una altura así. Es fácil pensar que ha de ser un púgil endeble y de débiles cimientos, un tipo que está fuera de lugar y que, en condiciones normales, tendría que ser casi un peso crucero, pero lo cierto es que todavía no le ha tirado nadie.

Con esa altura, es normal que Fundora mire a todos sus rivales por encima del hombro. No es metafórico, sino que es real. Va a subirse al ring con 18 peleas a sus espaldas, de las cuales las ha ganado todas a excepción de un nulo, sucedido en agosto del 2019 contra Jamontay Clark. Desde entonces, ha combatido otras cuatro veces y en tres de ellas ha enviado a sus rivales a la habitación del sueño. Porque el tipo es espigado y casi esquelético, pero es coordinado y le pesa su mano. De hecho, doce de sus 17 triunfos han sido antes del límite. Es un 70% de KOs. Que nadie se deje llevar por su imagen de necesitar un bocadillo porque lleva martillos en los guantes.

‘El Niño’ hace un año que no salta al ring mientras que Fundora consiguió el pasado mes de mayo su victoria más mediática al tumbar a Jorge Cota, un tipo que se presentó con 30 victorias, 27 de ellas antes del límite, y sólo cuatro derrotas. Ya se había medido, además, a prácticamente los mejores de la división, ya que peleó con Erickson Lubin, Jeison Rosario y Jermell Charlo. Eso sí, estos combates ante los gigantes a los que aspiran a medirse tanto Fundora como Sergio García en el futuro los saldó con derrota. La que encajó ante ‘La Torre Infernal’ le cogió más desprevenido y le obligó a replantearse su carrera a la vez que se disparaba la de su oponente.

Sebastián Fundora tiene los genes necesarios para ser un buen boxeador: madre mexicana y padre cubano. Dos de las mejores escuelas pugilísticas del mundo, la garra de México y la técnica de Cuba. Su familia ha estado siempre vinculada al deporte de las 16 cuerdas y, de hecho, su padre Fredy ejerce también de entrenador. Se trata de una familia pugilística porque incluso la hermana de Sebastián, Gabriela, también es boxeadora y presume hasta la fecha de un record de 4-0. Ambos apuntan maneras y miran alto. De hecho, él lo tiene claro: «Quiero demostrar que me convertiré en campeón del mundo».

De este a oeste. Sebastián Fundora nació hace 23 años en West Palm Beach, Florida. Ahora vive y entrena en Coachella, una ciudad californiana en mitad del desierto donde no hay demasiadas opciones para distraerse, lo que le permite centrarse plenamente en el boxeo y en sus tremendas ambiciones. Tiene Los Ángeles bien cerca pero apenas ha tenido la oportunidad de boxear allí. Lo hizo en el 2019, cuando ganó a Donnie Marshall en el Microsoft Theater. El domingo será otra historia porque lo hará en el Staples Center, histórico recinto que echará por la borda su reputación en Navidad pasándose a llamar Crypto.com Arena. Una chapuza mercantil.

El rival de Sergio García estuvo en el pabellón de Los Lakers viendo en acción al gran Vasyl Lomachenko y ya pudo comprobar el «gran ambiente» de boxeo que se genera allí. El domingo cree que todavía estará «más animado» y es probable que tanto él como el cántabro disfruten de un buen pico de aficionados porque su combate será, nada más y nada menos, que el de semifondo, el que antecederá al estelar, al que medirá a Gervonta Davis con Isaac Cruz.

Fundora repasa imágenes de «super atletas» en el Staples Center como Kobe Bryant, Lebron James, Shaquille O’Neal u Óscar de la Hoya y rápidamente llega a una clara conclusión: «Quieres ser como ellos». El combate de la madrugada del domingo al lunes (horario peninsular) será, por el escenario donde se celebrará y también por lo que habrá en juego, otro nivel respecto a lo que ha hecho hasta ahora. «Es la primera vez que me siento un verdadero deportista profesional», recalca. No hay duda de que tiene más focos delante de los que ha tenido nunca, por lo que está «muy emocionado de tener la oportunidad de ofrecer un gran espectáculo para los aficionados que estén allí».

A ‘El Niño’ no le conoce mucho pero tiene claro que va a ser «una pelea dura». «Está clasificado el número dos por la WBC por alguna razón», precisa. Como su oponente, se toma la pelea como un paso adelante en busca del título mundial y, en ese sentido, advierte de que su única intención es «seguir ganando y mejorando con cada pelea», ya que es bien consciente de que todavía no ha conseguido nada.

La espera ha sido larga para ambos púgiles porque la fecha no hizo más que cambiar. Ambos van a llegar en una situación similar en ese sentido porque ninguno de los dos suspendió su preparación ante los continuos aplazamientos. Ninguno de los dos conoce otra rutina que no sea la del entrenamiento y, en ese sentido, el púgil americano recuerda que al día siguiente de la espectacular pelea ante Cota volvió al gimnasio. «Nunca me preocupo por el sobreentrenamiento», destaca. Sergio García tampoco. Los dos están invictos, los dos son jóvenes y los dos tienen una ambición que les desborda.

«Mis padres me enseñaron que si yo respetaba al deporte, el deporte me respetará a mí», afirma Fundora, que a pesar de su altura y envergadura, no tiene todavía problemas con la báscula, por lo que se mantendrá en un peso superwelter en el que parece un bicho raro. «También me enseñaron que el trabajo duro vale la pena y trae recompensa, lo que se nota en cada pelea. Aprendí que sólo tenía que seguir el plan y mejorado día a día», añade. De hecho, avisa de que suceda lo que suceda el próximo domingo, «el lunes comenzaremos a correr otra vez». «Es nuestro estilo de vida, es lo que hacemos, trabajar y trabajar. Cuando dejemos de trabajar, moriremos», afirma.

Ese trabajo tiene un objetivo bien claro, que es el de hacerse con un cinturón mundial. «Si ganamos, ojalá estemos peleando por el título el próximo año», apunta Fundora. Con todo, es bien consciente de que el boxeo puede dar muchas vueltas y que toda hoja de ruta es muy cambiante. Lo que tiene claro es que una buena victoria ante un púgil invicto y cuatro veces campeón de Europa en el Staples Center justo antes de que aparezca en escena Gervonta Davis a pelear le asegura un buen futuro, al menos a corto plazo. Por eso asume que «lo que venga, va a estar bien». Eso sí, si le preguntan qué es lo que quiere, no lo duda: «Pelear por el campeonato el próximo año».

La torre a derribar por ‘El Niño’
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