26.01.2022 |
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La aventura americana de ‘El Niño’

«Ya hemos pasado los controles médicos y ahora estamos entrenando para dar el peso repasando una y otra vez las técnicas a emplear en la pelea», afirma Víctor Iglesias desde Los Ángeles, donde su boxeador tiene una cargada agenda

Sergio 'El Niño' García junto a su entrenador en Los Ángeles. / SERGIO GARCÍA
Sergio, junto a su entrenador Víctor Iglesias en LA.
La aventura americana de ‘El Niño’

Han pasado tantas cosas por el camino que era difícil fiarse. Sin embargo, Sergio García y su equipo se quitaron un peso de encima tras superar la PCR exigida para entrar en Estados Unidos y el posterior examen médico al que se debieron someter todos los boxeadores de la velada a principios de semana. Era un protocolo al que tenía miedo el equipo que partió el pasado domingo de Torrelavega en busca del sueño que les ha acompañado durante años y ya quedó atrás. Una trampa menos. Ahora sólo cruzan los dedos para que no haya ningún otro contratiempo en la larga semana que queda por delante. Que todo lo que tenga que suceder, suceda en el ring. Es el deseo de Víctor Iglesias, el entrenador del cuatro veces campeón de Europa, el mismo que por fin ha pisado la cuna del noble arte para seguir creciendo y buscando su propio techo.

Primero tomaremos Manhattan y luego tomaremos Berlín, cantaba Leonard Coen. La dirección contraria pretende llevar Sergio García, que ya tomó Europa y ahora va a por Estados Unidos. No se quedará en la costa este, sino que se ha ido al Pacífico porque le han citado en la madrugada del domingo al lunes (hora peninsular) en el Staples Center de Los Ángeles. Hay nueve horas de diferencia horaria entre la baja California y Torrelavega y, por lo tanto, además de recuperarse tras el largo viaje, los primeros días americanos de ‘El Niño’ están siendo de adaptación del sueño y de una nueva rutina para llegar al día de la verdad completamente hecho al nuevo reloj.

A los integrantes del equipo del Kronk les estaban esperando en el enorme aeropuerto de Los Ángeles para llevarles al hotel donde han levantado su campamento base hasta el próximo lunes, cuando se les termina la experiencia. En concreto, se trata del Courtyard by Marriott, un céntrico establecimiento de tres estrellas situado en el centro de la enorme ciudad californiana y que está a dos minutos en coche y a seis andando del Staples Center, que es donde el próximo domingo se medirá Sergio García a Sebastián Fundora por mantenerse en la carrera por el Campeonato del Mundo del Consejo Mundial de Boxeo.

La semana está repleta de compromisos que, sumado al trabajo que ha de mantener el boxeador, apenas deja espacio para el aburrimiento. «Ya hemos pasado los correspondientes controles médicos y, a partir de ahí, estamos entrenando para dar el peso sin dejar de repasar una y otra vez las técnicas a emplear en la pelea», relata Víctor Iglesias, el entrenador de ‘El Niño’, desde Los Ángeles, donde les recibió un tiempo bien diferente al que dejaron atrás en Cantabria. Sobre todo, la preocupación de los próximos días es seguir sudando mucho para no tener problema alguno en la báscula. Nunca ha tenido Sergio García imprevisto alguno con el peso y, de hecho, sólo una vez dejó el superwelter atrás para pelear en el medio y darse mayor margen. Fue en su primera aparición tras el severo confinamiento, una situación extraordinaria que sí invitaba a una excepción.

Dicho pesaje será el sábado en un hotel bien cercano a donde está hospedado ‘El Niño’ a la una hora local, las diez de la noche en Cantabria. Será en el JW Marriott, un gran edificio de cuatro estrellas donde, en el fondo, se realizará el gran último acto promocional de la velada, que tiene previsto arrancar pasadas las tres de la tarde en California, medianoche en España. La televisión tiene previsto conectar dos horas más tarde. Quien quiera verlo en directo, tiene claro que deberá trasnochar. Lo bueno es que el día siguiente es festivo en España y buena parte de los incondicionales del campeón cántabro no tendrán que trabajar al día siguiente. En ese sentido, hay suerte porque, de haber sido sábado, todo habría sido más tarde todavía.

Ayer ya tuvo un primer acto mediático vía Zoom Sergio García mientras que hoy, a partir de las dos hora local, tendrá un entrenamiento abierto a los medios en el ‘Wild Card Boxin Club’, una escuela de boxeo angelina. En condiciones normales, incluso sería accesible al público y los aficionados, pero la pandemia impide establecer ese tipo de contactos entre éstos y los grandes protagonistas de la velada. De hecho, éstos han de vivir prácticamente como monjes de clausura todos estos días no sólo por la necesidad de cuidarse al máximo para llegar al combate en el mejor estado posible, sino para extremar la precaución por el peligro a un posible contagio que lo eche todo al traste. Por lo tanto, poco podrá disfrutar la expedición cántabra de la ciudad de las estrellas porque con que cualquier miembro del equipo diera positivo, toda la aventura se podría complicar.

Mañana jueves tocará ponerse a disposición de los medios en el hotel JW Marriott aunque la rueda de prensa más importante, la que estará protagonizada por boxeadores de los tres combates que entrarán dentro del menú televisivo y que antecederán al más grande de la noche, que es el que medirá a Gervonta Davis con Isaac Cruz, será el sábado a mediodía en hora de California. Por lo tanto, allí estarán, además de ‘El Niño’ y Fundora, Sergiy Derevyanchenko, Carlos Adames, Eduardo Ramíres y Miguel Marriaga.

Así de intensa va a ser la aventura americana de ‘El Niño’, que deberá compaginar todos estos compromisos como sus entrenamientos. Lo cierto es que la intención inicial era haber saltado el charco mucho antes y haber hecho un campamento en México, pero el propio promotor les pidió que no lo llevaran a cabo porque allí el Covid estaba «disparado». Allí tenía atados Víctor Iglesias a una serie de esparrings que pudieran acercarse a lo que se va a encontrar su pupilo el domingo, que nada más y nada menos es un tipo de mide 1,97, que aún así pesa setenta kilos y que, para colmo, es zurdo. «Es un bicho raro», dice el entrenador del Kronk.

Convencido. Iglesias ha tenido que mover y remover muchas cosas para encontrar a alguien con quien su pupilo pudiera preparar el combate. Para empezar, no ha hallado nadie tan alto y ha tenido que reclutar a boxeadores del supermedio y, a poder ser, «gente muy rápida y zurda». Lo bueno es que su boxeador está «muy motivado» y, conforme se acerca el gran día, más todavía. «Está convencido de que con las técnicas y con la estrategia que hemos preparado se puede ganar», relata el técnico torrelaveguense. Aún así, si lo preparado no sirve, aún tiene n plan B. «Ninguno de los dos sabe perder, ambos están invictos y seguro que va a ser una batalla sobre el ring», resalta.

Lo que más le preocupa a Víctor Iglesias es «el tiempo que puede tardar Sergio en entrar en pelea, en coger la distancia del rival y en empezar a sentirse cómodo». A esto hay que sumar el habitual miedo a un golpe en frío que lo tire todo por la borda. A Fundora lo tienen bien estudiado. Ese trabajo previo siempre lo llevan a la perfección los del Kronk. Saben que el gigantón americano «siempre pelea de la misma manera, siempre hacia delante, abriendo con la mano derecha y golpeando luego con la izquierda». No se puede decir que exprima bien la ventaja que le aporta su físico y acepta pelear en la media distancia, lo que puede ser aprovechable. De este modo, su boxeador tiene bien asumido que va a tener que hacer muchos kilómetros, entrar, golpear y marchar. Es un guión que ya conoce.

Es el combate de sus vidas pero confían en que después haya otros más importantes. Si ganan, el recorrido ya está marcado y a buen seguro que tocaría enfrentarse a Erickson Lubin como paso definitivo hacia la pelea por el título mundial. Una victoria ya abriría las puertas definitivamente del mercado norteamericano, donde de verdad se puede rentabilizar todo ese trabajo acumulado en los últimos años. Aún así, una derrota dejando una buena imagen también podría hacerlo. De hecho, ya hay negociaciones abiertas con un promotor de allí. Pero eso hay que ganárselo y uno se lo gana en el ring.

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