artes escénicas

‘La verbena de la Paloma’ revive en Santander con un prólogo inédito

Este viernes y sábado, el Palacio de Festivales de Cantabria acoge el estreno mundial de una visión renovada de ‘La verbena de la Paloma’, con un prólogo inédito que moderniza sin alterar la esencia
Escena de la obra 'La verbena de la paloma' de Teatro de la Zarzuela. / x
Escena de la obra 'La verbena de la paloma' de Teatro de la Zarzuela. / x

Santander se convierte este fin de semana en el epicentro de la zarzuela con la representación de ‘La verbena de la Paloma’, que llega a la capital cántabra envuelta en una innovadora propuesta escénica: el estreno absoluto del prólogo ‘Adiós, Apolo’, una pieza cómico-lírica que funcionará como puerta de entrada emocional e intelectual a la obra cumbre de Tomás Bretón (1850-1923).

La dirección escénica corre a cargo de Nuria Castejón, quien ha definido este preámbulo como “un ejercicio de teatro dentro del teatro”, que rinde homenaje al mítico Teatro Apolo de Madrid, escenario original del estreno en 1894. La obra, escrita por el dramaturgo y poeta Álvaro Tato, propone una mirada introspectiva y contemporánea a los conflictos universales que laten en la zarzuela: celos, posesión, violencia psicológica y el papel de la mujer.

“No hemos querido cambiar nada, solo explicar lo que hoy nos duele”, ha asegurado Castejón en una rueda de prensa donde ha estado acompañada por la directora musical Lucía Marín, la directora general de Cultura del Gobierno de Cantabria, Eva Guillermina Fernández, y varios intérpretes del elenco.


Una reflexión actual sin alterar la tradición

En el prólogo, los personajes adquieren nuevas capas: Susana, interpretada por la soprano Carmen Romeu, se presenta como una sufragista feminista, incómoda con un personaje que perpetúa el arquetipo de la mujer sumisa y perdonadora. La relación con Julián, el celoso y posesivo protagonista, se plantea como “tóxica” y disonante a los oídos del público contemporáneo.

Aun así, la zarzuela original no ha sido alterada en su estructura ni esencia, salvo por la supresión de dos frases “que chirriaban” por su marcado sesgo machista. “Queremos mostrar la obra tal cual es, pero también invitar a la reflexión”, ha añadido la directora.


Una sinfonía de talento cántabro y homenaje lírico

La representación contará con la Orquesta Sinfónica del Cantábrico (OSCAN), que por primera vez lidera una producción lírica de gran formato, y con el Coro Lírico de Cantabria, en un trabajo coral de primer nivel, según Castejón. Bajo la batuta de Lucía Marín, una de las pocas mujeres al frente de orquestas en España, la partitura de Bretón resuena “moderna, vibrante y con una profundidad emocional atemporal”.

La zarzuela es nuestra ópera, y tiene el mismo nivel lírico, musical y escénico que los grandes títulos internacionales”, ha afirmado Marín, equiparando su riqueza a obras como ‘La Boheme’ o ‘Rigoletto’. “Es hora de que España se reconozca en su propia tradición lírica”, ha subrayado.


Éxito de convocatoria y orgullo regional

Las funciones del 6 y 7 de junio, programadas a las 19:30 horas, han generado un interés arrollador, con las entradas anticipadas agotadas y el último 10% de localidades disponible el mismo día de cada función.

La directora de Cultura, Eva Guillermina Fernández, ha puesto en valor la presencia cántabra en todos los niveles de la producción: desde la OSCAN hasta la interpretación del actor local Manuel de Diego como Don Sebastián. “No se trata solo de traer cultura, sino de producirla aquí, con nuestros recursos y nuestro talento”, ha afirmado.


Un espejo para el siglo XXI

‘La verbena de la Paloma’, ambientada en una sofocante noche madrileña del 15 de agosto, narra los devaneos amorosos de una comunidad en ebullición, con un humor tan afilado como entrañable. Pero ahora, con el añadido de ‘Adiós, Apolo’, la propuesta se convierte también en un espejo de nuestra sociedad, en un momento donde las artes escénicas deben cuestionar sin destruir.

La zarzuela, que muchos han querido enterrar en el olvido, resucita en Santander con fuerza renovada, como testimonio de identidad y espejo crítico del alma española.

El telón sube, y con él, también la esperanza de un género que no quiere morir, sino renacer.

Comentarios