artes escénicas

'El submarino' emerge en Santander con una comedia sobre el naufragio del amor

La Filmoteca de Cantabria acogerá este lunes la aclamada obra de Miluzazul, una pieza hilarante y lúcida que explora las grietas invisibles de la convivencia en pareja
Escena de la obra, 'El submarino' dirigida por Carlos Olalla. / x
Escena de la obra, 'El submarino' dirigida por Carlos Olalla. / x

Este lunes a las 19:00 h, dentro del ciclo Santander Escénica (VI edición), el escenario de la Filmoteca de Cantabria Mario Camus se transformará en un submarino emocional: un espacio íntimo, cerrado y profundamente humano donde el amor, el humor y la convivencia se sumergen juntos en una travesía tan absurda como reveladora. La productora Miluzazul presentará la obra “El submarino”, una comedia ácida y deliciosa, dirigida por Carlos Olalla, e interpretada por los talentosos Arantxa de Miguens y Luis Mottola.

Una pareja, dos voces y un océano de contradicciones

La pieza, escrita por los reconocidos dramaturgos brasileños Miguel Falabella y María Carmen Barbosa, ha cosechado un éxito rotundo en Argentina y Brasil, y ahora llega a Santander para cuestionar —entre carcajadas— los grandes mitos del amor duradero. Bajo una aparente ligereza se esconde un texto cargado de ironía, verdad y ternura, que aborda con maestría preguntas tan universales como inevitables:
¿Por qué dos personas que se aman no logran convivir?
¿Es la sinceridad un salvavidas o una bomba de relojería?
¿Puede el tiempo convertirse en enemigo del deseo?

Lejos de ofrecer respuestas, “El submarino” lanza interrogantes al espectador como ecos en una cámara de presión emocional, mientras lo hace reír, reconocerse y quizás recordar.

Miluzazul: la dramaturgia como espejo emocional

Con una puesta en escena sobria, pero cargada de detalles significativos, la obra saca brillo a lo cotidiano: las discusiones absurdas, los silencios incómodos, las rutinas que desgastan, y esa extraña paz que a veces solo llega cuando el otro no está. Luis Mottola y Arantxa de Miguens ofrecen interpretaciones precisas y vibrantes, capaces de oscilar entre la carcajada y el nudo en la garganta con una naturalidad conmovedora.

La dirección de Carlos Olalla apuesta por el minimalismo expresivo, lo que permite que el texto y los cuerpos hablen sin estridencias, haciendo de esta comedia un retrato sutil y feroz de la intimidad.

Un título que se convierte en metáfora

“El submarino” no es solo el nombre de la obra, sino una imagen poderosa del aislamiento compartido, del encierro emocional al que a veces nos lleva el amor. En su interior, dos personas intentan comunicarse sin hundirse del todo, en un viaje donde reírse de uno mismo puede ser la única forma de no naufragar.


Teatro que hace pensar entre risas

Con esta función, Santander Escénica continúa consolidándose como uno de los grandes faros del teatro contemporáneo en Cantabria, apostando por propuestas que combinan calidad artística, inteligencia escénica y cercanía con el espectador. Este lunes, “El submarino” promete una hora de teatro brillante, cargada de humanidad, verdad y humor, como solo el mejor teatro de cámara sabe hacer.


 

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